Feliz cumpleaños

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Finalmente, la verdad salió a la luz sobre la nieve. Una realidad poco imaginada para mí, para A.S y para ustedes el lector. Omití las citas donde ella iba a su casa porque no parecían relevantes. Uno se puede equivocar, en fin, la historia sigue y cada uno de los días que recopiló llevan cierto sentido a la historia. Sin mi trabajo no hay novela y sin novela no hay entretenimiento. Otro de los aspectos relevantes del diario es que juega con la narración y hace una construcción a través de diálogos.

Como todos ustedes, yo he tenido la duda si todo lo contado está basado en una historia real y eso no lo supe hasta saber quién era nuestro seudónimo. Un secreto que no les puedo revelar hasta casi el final, donde posiblemente él y yo tengamos un encuentro. Hasta ahora les puedo decir que el intercambio es real, el país igual, y que es uno de los cuatro hijos de mis abuelos paternos. La cita por presentar termina por ser una de las llamadas más importantes entre P.T. y A.S:

“12 de diciembre de 1995

Faltan trece días para Navidad y no tengo la mínima idea de porqué llevo la cuenta, es como parte de mi naturaleza que tengo desde mi infancia.El día de hoy desperté y me vestí, bajé a desayunar junto con Alex, éramos los únicos en la mesa. En el sartén había cuatro huevos estrellados y cuatro tocinos. Él preparó las tostadas y yo serví el jugo de naranja, un desayuno muy completo. Tal y como es de hablador el chico de mediana estatura y piel blanca, pronto empezó a conversar:

–¿Qué harás hoy?– preguntó.

–Creo quedarme en casa y ayudarle a tu mamá a adornar la casa para navidad.– respondí.

–¿No irás a la comida que le harán a P.T.?– dijo metiéndose uno de sus tocinos a su boca.

–¿Comida?– pregunté extrañado.

–Sí, comida, por su cumpleaños.– contestó.

–¿Hoy es su cumpleaños?–

–Sí, hoy cumple diecisiete. Me sorprende que no lo sepas.– respondió él. –Hoy sería un buen día para hablar con ella. –agregó

–Vamos, aún es muy pronto.– mencioné.

–Está bien que quieras ayudarle a mi hermana, pero tú tienes que empezar a buscar alguien mejor a Dana.– dijo él.

–Entonces le marcaré en la noche.– respondí.

–Ah y si aún no te decides, también es el cumpleaños de Michelle. Te vi hablando mucho con ella los últimos días, este es su teléfono.– dijo él sacando un papel de su bolsillo.

Esas fueron sus palabras de despedida, pronto desapareció, ya que iría con Melissa al centro comercial. Michelle una niña dulce y graciosa, me trató muy bien desde mi llegada; pero hasta ese momento no me había preguntado sí ella me gustaba. Es la típica niña popular dentro de toda la escuela, destacada por sus celos cuando estaba con alguien, tomaba, bailaba, platicaba, sacaba buenas calificaciones, etc.

No sé cómo Alex saca conclusiones tan rápidas con tan sólo dos o más pláticas amenas. Aunque algunas veces resultan ser predicciones, como con Valerie en esa primera fiesta y lo que iba a pasar con Dana. De hecho, antes de que le dijera la preferencia sexual de la española, él ya tenía algunos rumores.Si sus predicciones se cumplían, no veía porque no seguir su consejo y felicitarlas. Como al medio día le marqué a Michelle y por suerte todavía la encontré en su casa, le dio gusto que la felicitara. Fue como una llamada familiar, dónde te dicen “Felicidades” y después cuelgan.

La señora Williams llegó al medio día con David y Paulina, habían ido a comprar nuevas luces para el árbol y una que otra esfera. Toda la tarde la dediqué a decorar la casa, me sentí como en mi hogar, excepto que fue raro no poner nacimiento, ya que, ellos eran cristianos y no católicos.

En la tarde-noche salí con Paulina y su novia secreta Dana. Los tres platicábamos, pero yo terminaba por hacer el mal tercio, lo mejor fue la ida al cine. Allí vi por primera vez Home Alone y su secuela, una después de otra. A pesar de que sus estrenos fueron en 1990 y 1992, respectivamente, su éxito fue tanto que las repetían cada diciembre desde hace dos años. Me reí a carcajadas.

Llegamos a las 22 horas. Dana se quedó a dormir con Paulina, argumentando que ya era muy tarde, sus padres accedieron siempre y cuando estuviera con ella. No se imaginaban su relación, cuando ya estaba en cama recordé la llamada que tenía que hacerle a P.T. Todas las luces ya estaban apagadas, así que con ayuda de Alex me salí por la ventana y me fui al teléfono público, marqué su número; espere diez segundos aproximadamente para que alguien contestara:

            –Buenas noches, ¿se encuentra Paula?– pregunté.

–Ella habla, ¿Quién es?– contestó.

–Soy A…S…– respondí.

–Hola, ¿cómo estás?–

–Muy bien y ¿tú?, ¿cómo te la has pasado en tu cumpleaños?–

–También bien, gracias. Pues estuvo bastante bien, fui a comer con mi familia y después salí con algunas amigas y mi hermana.–

–¡Qué bueno! Me alegro por ti. Bueno yo sólo llamaba para felicitarte, este semestre que te he conocido me has caído bastante bien. En serio, gracias por las conversaciones en los recesos, la risas y tu amable compresión.–

–Gracias, tú también me has caído súper bien. Me gustaría hablar un poca más, pero ya es un poco tarde. Literalmente tengo a mi mamá a mi derecha, descansa.–

–Tú igual.– respondí y después de ello se cortó la llamada.

Regresé a mi hogar provisional, tal y como salí, entré. Alex me ayudó a subir y después de ello me puse a escribir este día de mi diario, a dormir.

A.S.”