Firma el contrato de tu vida y ¡Navega capitán! (Primera Parte)

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No existe hombre tan cobarde como para que el amor no pueda hacerlo valiente y transformarlo en héroe. Así se expresaba Platón. Si lo extrapolamos al mundo de las relaciones interpersonales y más aún en aquellas en las que se eligen a las personas que serán determinantes en las historias de vida, el mensaje está dado, sal y convive con un valiente, pero quiere decir que lo hagas, no que lo intentes, se trata de una elección determinante. Para ello requerirás de ser valiente, se trata de ser lo que pretendes atraer. Es decir, esto tiene que ver con un ganar-ganar en nuestras relaciones interpersonales. Si pensamos que una relación de pareja es un buen ejemplo de una relación interpersonal, entonces, comencemos por señalar que nadie debería enamorarse de alguien que en un tiempo prudente no sea capaz de decirte algo así como, tú eres mi apuesta, esto es, todas las personas merecen uno yo sí me la juego contigo en esta aventura llamada vida

Podemos ver personas que han reaprendido un deporte después de perder algún miembro de su cuerpo, tal vez a alguien que no puede vocalizar o sostener un lápiz, pero hace descubrimientos  revolucionarios en la ciencia, o tal vez una persona que trabaje meses sin cobrar con tal de acercarse a su sueño de vida. Y a pesar de todas estas vivencias de vida y muchas otras que pudiéramos señalar, que se refieren al compromiso que puede tener un ser humano con sus sueños; a pesar de ello y de ser tan evidente lo que puede ser un propósito de vida, que valga la pena, siempre aparecerá alguien que dice ‘entusiasmado’ ¡no! es que no es mi momento, es que estoy centrado en mi trabajo, es que salgo de una relación, y una infinidad de es que y demás excusas para llevarse el polvo, pero dejar el mueble. Si hay amor se encuentra la manera. Así es que por ahora, no hay dragones que matar ni tierras que conquistar, además el acceso a recursos y las oportunidades son tan abundantes que saber lo que se quiere e ir tras ello constituyen el único espacio para el heroísmo. 

Esto no dice que hoy en día la situación no tiene que ver ya con el no se puede. Tiene más que ver con no se quiere lo suficiente. Esto se resume a no estar dispuestos a ir más allá de nuestra zona de confort. No estar dispuestos a ampliar nuestra caja de creencias que no va más allá de lo que ya poseemos hoy en día. Y esto tiene relación con la mayoría de las cosas que dejamos de hacer, no porque tengan una dificultad impresionante sino por falta de amor, inclusive por una falsa idea de lo que nos ofrecen las recompensas secretas que son producto de tener un compromiso con la zona de confort y la caja de creencias que no permiten que se observe que esas recompensas son en realidad migajas y solamente alimentan la mediocridad. Para lograr ver esto y estar dispuesto a desprenderse de la zona de confort para ir con amor hacia lo que vale la pena ser vivido, me parece que es indispensable estar dispuestos a actuar con total valentía.

Se trata entonces de uno de los más grandes valores que podría tener el ser humano. Un valiente arriesga, elige, toma partido, se hace responsable y genera su camino. Es el capitán de su propio barco, no podría serlo de otro barco, aun cuando varios barcos se acompañen por una misma corriente, persigue el bienestar sin negociación posible. Esta es la propuesta, y sólo tú puedes proveer a tu entorno de este contexto,  pensar, decir y hacer  tu compromiso con tu transformación. Esto sólo será posible si estás dispuesto a pagar los precios de ser auténtico y firmar tu propio contrato de lo que estás a punto de crear. ¿Por qué hablar de una transformación? Como si hubiera algo que está mal, que no debería ser como es. Hay que aceptar que todo lo que ha sucedido en esta aventura ha sido perfecto y maravilloso, sin embargo se requiere comprender que sucedió de esta manera como un aprendizaje o como un grito de auxilio de alguien que así lo requería.  Sin embargo, el camino de la vida no termina ahí y propone una constante transformación, cada momento que sucede implica que hay algo más para cada persona. 

Iniciamos en un camino al cual llegamos perdidos, sin saber quiénes somos, dónde estamos, qué deseamos y la única certeza que tenemos es que a cada respiración, perdemos aquello que acabamos de encontrar. Entonces, en este camino que llamamos vida disfrutamos o sufrimos, pero esa en una elección y es la que invito a tomar de lado del disfrute, y para ello se requiere ser valiente, pero no se trata de ser valiente a priori sin un propósito, un sueño, una razón de vivir. Así es que hay que interpretar nuestra experiencia vital, los seres humanos creamos sentidos y significados en nuestras vivencias para sobrevivir. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que no todas las personas eligen vivir de la misma manera que me gustaría. El matiz está en la valentía

Actuar de forma consciente y responsable. Es decir, con conocimiento de mí mismo y con la capacidad de responder a mi propia integridad. Se trata también de conocer los riesgos, de estar dispuestos a pagar precios y sobre todo de aceptar los resultados, tanto positivos como negativos, de dicha acción. Fundamental entender que cuanto mayor son los miedos que debemos combatir, mayor es la valentía, ya que los riesgos nos recuerdan lo que podemos perder, aunque al mismo tiempo, la esperanza de conseguir logros que son para ser mejorar y contribuir a que los demás sean mejores, eso es lo que inspira, motiva e invita a actuar con valentía.