+ Genera Pánico en 4T, la Pluralidad del Nuevo Congreso Federal
La frase
El sábado en Santiago Tianguistenco se recordó el nacimiento del profesor Carlos Hank González, quien hubiera cumplido 94 años de edad. Mercedes Colín y Humberto Benítez Treviño…
LO RECORDARON

CON EL TOLUCA: Menos mal que se ganó el partido, pero por momentos sufrió el Toluca para lograrlo. Primero porque Pumas se fue arriba en el marcador, luego porque no se supo aprovechar la ventaja de tener un hombre más desde el minuto 14 por la expulsión de Alan Mozo.
Lo bueno es que, si bien el Toluca recibió gol por la vía penal al minuto 5 por falta de Ortega sobre Dinenno, el argentino cobró y engañó a Luis García, supo empatar casi de inmediato y eso le hizo menor la presión que ejercía Pumas.
El gol fue al minuto 18 en jugada por el lado izquierdo que inició Ian González a Canelo y este habilitó a Sambueza quien se quitó un rival y tiró de zurda para vencer a Talavera.
Pumas hizo cambios y puso en jaque a Luis García, quien realizó una gran atajada sobre tiro de Dinenno al minuto 57, pero esa gran atajada del portero toluco se diluyó cuando sin necesidad alguna salió fuera del área grande y atrapó el balón, concediéndole una falta innecesaria al rival y llevándose tarjeta amarilla.
El segundo gol de los rojos cayó al minuto 69, cuando “Dedos” López por la derecha habilitó al hueco a Sambueza, este centró a Canelo, quien remató de rabona, un golazo por su manufactura y ejecución.
Al minuto 74 fue expulsado Angel García por falta sobre Rigonato. Pumas quedó con 9 hombres y al finalizar el juego el árbitro expulsó a Dinenno por reclamarle.
Se tuvo el debut de Diego Chávez, mostró algunas cosas, regresó Salinas al minuto 81 por López, pero el Toluca no encuentra efectividad en sus centros delanteros, que son tres y que ayer nada más jugó con dos: González y Chávez. ¿Alguien extrañó a Estrada?
Total, Toluca volvió a ganar, queda en tercer lugar de la tabla de posiciones, igualado con León aunque con menor diferencia de goles y a 3 puntos del América.
Viene la fecha FIFA.
Genera Pánico en 4T, la Pluralidad del Nuevo Congreso Federal
La fortaleza de la gran pluralidad política y democrática que ha dejado ver el cierre del presente Congreso de la Unión, uniéndose las fuerzas opositoras para poner freno a las costosas ocurrencias presidenciales, tanto económicas como políticas y sociales, abre paso a una nueva Cámara de Diputados Federal sólida y con una clara agenda legislativa que devuelva a ese Poder su papel de contrapeso y equilibrio democrático ante un Poder Ejecutivo cada vez más autoritario, lo cual está generando pánico en el gobierno y en el partido de la Cuarta Transformación.
A partir del próximo miércoles 1 de septiembre no solo inicia el nuevo periodo legislativo federal en México, sino también el cuarto año de gestión del presidente Andrés Manuel López Obrador al frente del primer gobierno de la izquierda política en México, largamente anhelado y esperado entre las fuerzas progresistas.
Pero mal empezó el gobierno lopezobradorista, aun entre sus seguidores de la izquierda mexicana, y peor llega al cierre de su primera mitad, marcado por una clara contradicción al autodefinirse como el gobierno de la «Cuarta “Transformación” en el país, equiparándose en el discurso oficial, antes que demostrarlo con hechos, méritos y resultados, con la Guerra de Independencia en el periodo de 1810 a 1821; con la Guerra de Reforma, entre 1858 y 1861; y con la Revolución Mexicana, de 1910 a 1920.
Aún más, el atrevimiento discursivo manipulador ha machacado a lo largo de los tres primeros años del gobierno de la Cuarta Transformación, la necedad de comparar la figura política de Andrés Manuel López Obrador, con la de José María Morelos y Pavón, la de Francisco I. Madero, y la del General Lázaro Cárdenas del Rio, incluso estampando esas imágenes en diversos inmuebles públicos a lo largo y ancho del territorio nacional, igualmente sin que exista hasta ahora, mérito suficiente como para siquiera pensar en una equivalencia.
Se trata simplemente de una obsesión enfermiza por escribir anticipadamente la historia de México, poniendo en el centro del tema la figura de Andrés Manuel López Obrador, llegando al absurdo de modificar los libros de texto gratuito, las fechas conmemorativas de los principales acontecimientos de las épocas Prehispánica, Colonial, Independentista, Reformista, Revolucionaria, Institucional y Moderna; y lo mismo que las relaciones con otras naciones y fuerzas político nacionales e internacionales, con tal de ponerlo como el protagonista principal.

El triunfo arrollador de Andrés Manuel López Obrador en la elección presidencial de julio del 2018, lo emancipó tanto que confundió el hastío social de los mexicanos hacia los gobiernos emanados del PRI y del PAN, con el respaldo popular hacia su persona, en espera de que verdaderamente combatiera la corrupción, empezando por familiares e integrantes de su administración.
Es decir, se trataba de un voto de confianza, y él asumió que le entregaban un cheque en blanco, tan es así que desde antes de asumir el cargo presidencial, comenzó a tomar decisiones ilegales y autoritarias, dibujando claramente su ambición por hacerse de todo el poder en México, pasando por encima de la autonomía de los poderes de Unión, de los órganos constitucionales del Estado Mexicano, de las entidades y municipios de la Federación.
Con esa prepotencia se ha conducido a lo largo de la mitad de su sexenio, hasta que llegó la elección intermedia de junio de este 2021, cuando el electorado mexicano lo ubicó en la realidad de buscar un Presidente de la República que respete la Ley, que combata la corrupción y que aliente la vida democrática del país, y no un caudillo que imponga su voluntad y someta a las demás fuerzas.
El pánico y la furia se empezaron a apoderar de Andrés Manuel López Obrador cuando el electorado le recordó en las urnas que los votos no eran para él, sino para el Presidente de la República de un país libre, democrático y plural, que cumpla y haga cumplir las leyes; no que acomode la historia, la Constitución, las reglas democráticas y hasta los grupos de la delincuencia organizada, a sus intereses personales y ambiciones políticas.
El rechazo y la rebelión por la traición a la ideología izquierdista y progresista, por parte de Andrés Manuel López Obrador, comenzó a gestarse desde la misma izquierda, desde su mismo gobierno y desde su mismo movimiento político, Morena, con la renuncia de figuras emblemáticas en su gabinete o con enfrentamientos abiertos y públicos de auténticos pilares de la lucha izquierdista, tales como Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Ifigenia Martínez, Porfirio Muñoz Ledo o José Wlodenberg, y ya ni se diga entre los partidos opositores.
El común denominador del rechazo a la gestión de AMLO es, sin duda, su rasgo radicalmente antidemocrático, su afán por las victorias totales, aplastantes hacia sus adversarios políticos, la concentración absoluta del poder político y presupuestal en la figura presidencial para imponer, más que para gobernar.
El reclamo generalizado a López Obrador se centra en su traición a la democracia mexicana, gestada a finales del siglo XX para garantizar la transición democrática y evitar el retorno a las prácticas autoritarias de partido único y mando único, justamente hacia donde AMLO pretende regresar a la política mexicana.
No son casuales, entonces, sus caprichos por querer controlar los poderes Legislativo y Judicial; instituciones como el INE o el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; organismos autónomos como el Banco de México, Coneval, Inegi, INAI; y la independencia de Estados y Municipios.
A AMLO le fastidia la democracia y obedecer sus reglas porque lo suyo es el populismo y el autoritarismo, pero por eso ya está reprobado a la mitad de su gestión, y le da pánico el nuevo Congreso ¿no le parece a usted, estimado lector?


