Generaciones de cristal

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Qué revuelo ha causado esta expresión para las nuevas generaciones, ser llamada generación de cristal, simplemente por no estar de acuerdo con las formas arcaicas y violentas que ya son parte de nuestra cotidianidad.

Así es querido y aguzado lector, estas nuevas generaciones están tratando de exterminar los mensajes dañinos que estaban ocultos y otros que no, en lo que vemos, hablamos y escuchamos. Ciertamente aún hay mucho trabajo por hacer como sociedad para eliminar todo tipo de violencia en nuestros entornos, no solamente en las casas, también hace falta que los espacios de trabajo y las calles estén libres de violencia.

Acciones que, para algunos, resultaron una exageración y por ello comenzaron a llamar a estas iniciativas como expresiones de una generación de cristal; de cristal porque no toleran más el bullyng que antes decían forjaba el carácter, pero que sólo causó más violencia, personas frustradas y temerosas. Generaciones que buscan ser respetadas en su forma de expresar su personalidad, sus preferencias sexuales y no tolerar ningún tipo de violencia.

Hace unos días causó ruido, cuando un columnista del New York Times  señaló al famoso personaje de caricatura Pepe le Pew, como un acosador: un personaje que apareció por primera vez en 1945, en el tiempo en que insistir cortejar a una pareja pese a las negativas, estaba bien visto o al menos tolerado, pero hoy no, gracias a que hoy esas conductas están catalogadas como acoso y que se ha rectificado que decir no es no.  Cosa que aunque usted no lo crea, a mucha gente aún no le queda claro e intentan justificar estas conductas romantizando el cortejo. Y es aquí donde entra la controversia con quienes se resisten a no aceptar las nuevas formas de relacionarnos y cortejarnos.

Además en nuestro país recientemente se señaló al personaje Brozo del comediante Víctor Trujillo, como un payaso misógino al introducir dentro de sus show mujeres en traje de baño o con vestuarios especiales que las sexualizaban, pero la característica principal de éstos, es que no hablaban sólo se limitaban a mostrarse en las cámaras y tener una proximidad física que rayaba en lo íntimo con el personaje del payaso.

Este tipo de shows tuvieron su auge desde los años noventa. En el argot de los productores de televisión al denominarlos, de manera peyorativa, a este tipo de programas como chichis y nalgas, para dejar en claro de qué iba la esencia del contenido y bueno, este señor Trujillo formó parte de esa generación, y así muchos de las que integran los millenials y boomers: las generaciones mayores de treinta años, crecieron con estos contenidos mediáticos, pero hoy a esto se ha entendido sexista y sexualiza la imagen de las mujeres y las denigra ante las cámaras. Situación  que se le hizo ver recientemente al señor Trujillo y resolvió, primero, sintiéndose atacado, luego dijo que se trataba de un asunto de linchamiento mediático promovido por sus adversarios políticos, y tal vez tenga razón,  pero ese es otro asunto, el caso es que los hechos están y a lo que contestó  que si alguna mujer se sintió ofendida por sus contenidos, ofrecía una disculpa, y bueno, reconoció y ofreció ésta, pero aminorando el tema al intentar insinuar que se lo hacen no por sus acciones sino por quién es él.

Ciertamente aún existen televisoras que perpetúan estos contenidos y también hay mujeres que encuentran en ello espacios de trabajo e incluso viven de ello, pero de manera consciente y en espacios especiales para ello.

Pero la reacción de Trujillo me pareció interesante desde el punto de vista de que no aceptaba de inmediato las conductas por las que fue señalado, igual con las personas que salieron en defensa de la caricatura Pepe le Pew, ambos no aceptaban y defendían el quehacer del personaje. Creo que eso también los convierte en generación de cristal, al romperles sus estructuras e ideas con las que ya crecieron y que entendieron como buenas o aceptables.

También es importante señalar que esto de los choques generacionales no es algo nuevo, siempre hay algo que se deja de hacer de las generaciones anteriores, siempre, cada cierto tiempo, en cada cambio de éstas; en las familias, en la sociedad y en el mundo entero: lo importante es que vayamos comprendiendo el porqué suceden y hacia dónde nos están direccionando y velar en que nos lleven a un mejor escenario.

Y aquí me gustaría que tengamos en cuenta que es importante el cómo nos enfrentamos ante estos encuentros generacionales y cambios en las formas de vida y de relacionarnos; que no sólo las tuvimos con la nueva normalidad que nos impuso la pandemia sino las que la vida nos va dictando.

Para ello me gustaría que consideremos como dice el filósofo español Jaime Balmes, que el buen pensador procura ver en los objetos todo lo que hay, pero no más de lo que hay. Ciertos hombres tienen el talento de ver mucho en todo; pero les cabe la desgracia de ver lo que no hay, y nada de lo que hay. Me parece que es una observación precisa en tiempos donde cada situación puede tener múltiples interpretaciones y en especial ahora donde las redes sociales han cobrado cierta fuerza y se ha convertido para muchas personas como sustento e incluso para formar su criterio y hay que tener mucho cuidado como dice Balmes.

Además resalta que un entendimiento claro, capaz y exacto, abarca el objeto entero; le mira por todos sus lados, en todas sus relaciones con lo que le rodea, y de eso se trata, de que veamos las múltiples aristas, y creo que aquí también entra el que seamos tolerantes y que, a partir de ello, aprendamos cómo va avanzando la sociedad y qué adoptamos y consideramos no ayuda a la sana convivencia, porque desafortunadamente estos señalamientos y observaciones, son para no generar más polarizaciones y buscar mejores ambientes, y resultan que terminan por generar diferencias e incluso violencia.

Fuentes:

Balmes, J. (1999). El criterio / Jaime Balmes. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes http://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmccj898