Gustar o enamorar

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Como el mismo autor del manuscrito lo menciona, existe una ligera frontera entre estos dos verbos. Y su mente empezó a tener un dilema tanto por Valerie, Paula y alguien más que se hará presente en la cita de este día.

Esta frontera es tan semejante como los textos que son literarios y los que no. Y te hace dudar de su existencia e incluso los puedes pensar como sinónimos. Es muy difícil identificar una obra cerrada, con lenguaje denotativo.

Hasta ahora tenemos una historia bastante normal, con un habla muy apegado a lo cotidiano; pero no deja de ser connotativo y tener estos multisignificados. Cada lector recrea la obra y va a los límites de lo que su imaginación le permite. Cada quien tiene su propia refiguración, por lo que nuevamente afirmo que este diario es literatura.

“15 de septiembre de 1995

Un viernes más dentro de este país ajeno a la nacionalidad que soy. Casi dos meses desde que entré al colegio y conocí a P.T. Cuatro semanas desde que platiqué con Valerie. Las cosas se han normalizado bastante. Desde aquella primera cita, todo a mi parecer ha pintado bien. Ella confía plenamente en mí y yo en ella, nos contamos secretos. No hay día en que no platiquemos y eso me hace sentir mejor.

El día de hoy me he quedado aislado y fue el primer receso que no me acompañó; a la distancia pude observar a Paula abrasándose con el tal Josh y aunque no lo crean disfrutaba de su felicidad, misma que se hacía notar gracias a la luz que ella provocaba en cada espectador.

Una chica más acaba de entrar en nuestro grupo, su nombre es Dana y viene de intercambio por parte de España. No me van a creer, pero me ha llamado totalmente la atención; es bastante llamativa y al hablar de ella, me surge la duda si a los hombres nos gustan todas las chicas que observamos. Nuevamente dudó acerca de la diferencia entre enamorar y gustar.

Sí que son problemas filosóficos, como me gustaría preguntarle a mi padre o a mi hermano. No había mencionado a esta chica porque hoy fue el día en que la conocí, o mejor dicho, el día en que cruzamos palabra. Como ya dije estaba sentado sólo y apartado en el descanso, de la nada ella se acercó. Una chica de la cual conocía sólo su nombre y apariencia, se sentó a mi lado. Ella es de piel blanca, labios rojos y carnosos, y ojos miel. Pronto estuvo a cinco centímetros de mi cuerpo. No pude evitar ponerme nervioso, ninguna persona se me había acercado con tal provocación:

–¿Hablas español cierto?– cuestionó.

–Supongo que sí.– respondiendo en español al igual que ella lo había hablado.

–¿Quieres ir a caminar?– preguntó ella.

–No veo por qué no.–

Me paré del sitio donde solía recostarme y la seguí. Los escasos veinte minutos de receso se convirtieron en largas horas de charla, en donde recorrí todo el colegio.

–¿También tus padres te han mandado para reforzar el inglés?– pregunté.

–No, para nada. Lo hago por gusto y ya lo he hecho por más de seis años, ellos son mi familia.– contestó muy segura.

–¿Entonces conoces a todos?–dudé.

–Conocerlos, más no llevarme bien con todos. Hay algunos que me parecen huecos y vacíos.– respondió ella.

–Interesante, muy interesante. Sabes nunca pensé poder conocer a una persona en unos pocos minutos.–mencioné.

–Lo mismo digo, creo lo que me han dicho de ti se queda corto. Eres una persona maravillosa.–

El toque de la chicharra nos llevó de nuevo al salón e interrumpió nuestra conversación. ¿Ese será el amor a primera vista? No lo sé, creo que sí, bueno eso es lo que pienso. De las tres personas por las que en este corto tiempo he sentido algo, me pregunto cuál de ellas le corresponde las palabras estar enamorado y a cuáles solo gustar, sinónimo de atracción.

Ya en la salida, Alex y yo regresamos a casa para comer y prepararnos para una fiesta que haría uno de mis compañeros en su casa. Mi primera fiesta de todo el nivel bachillerato y en Estados Unidos. Esto prometía ser de otro nivel. El dilema de las tres niñas continuó en esa pequeña reunión; esto entre comillas, pues se trataba de una casa llena de alcohol y de casi toda la escuela, algunos besándose y hasta acostándose.

–¿Entonces hoy te la vas a tirar?– me preguntó Alex.

–¿A quién?– pregunté.

–Pues a Valerie.– contestó.

-–Ni siquiera la he besado, ¿cómo quieres que ella y yo hagamos eso?–

–¿No la has besado? Amigo llevas más de tres semanas, casi un mes saliendo y quedando con ella. Me decepcionas.– mencionó.

–Lo siento, pero para mí estas cosas llevan su ritmo. No estoy seguro de lo que siento y de lo que estoy haciendo.– respondí.

–Buenos si no te quieres tirar a Valerie, puedes hacerlo con Dana, me he enterado que le has tirado la onda hoy.–

–Ustedes van demasiado rápido. No lo haré, tengo otras costumbres y tengo un concepto muy diferente; nada pasará con ninguna, ni con la otra. Es mi última respuesta respecto al tema.– contesté enojado con la presión que Alex hacía para que tuviera sexo.

–Bueno, pero dime ¿acaso no quieres perder tu virginidad?– preguntó el chico de en medio de mi familia provisional y en palabras de las chavas de la escuela demasiado atractivo.

No tuve respuesta y no tardamos poco en tocar el timbre. Él al ver mi cara sabía que como cualquier hombre mi respuesta era un sí. Quería, pero no sería una falta de respeto con Valerie y Dana, la gente me observaría, se recorrerían rumores de mí y era lo que menos quería. Antes de que la puerta se abriera, Alex me dio un preservativo y me dijo que él me ayudaría a acabar con ella (refiriéndose a …).

Casi todo el colegio se encontraba en un espacio muy reducido, bebiendo y bailando, platicando. Pronto me quede solo. Por algunos minutos pensé en irme y desaparecer, este no era mi sitio. Estaba decidido a salir por el lugar por donde había entrado.

En la puerta me encontré con Valerie y estaba sumamente ebria. Me susurró al oído si quería subir a una habitación, tal y como lo había dicho el chico de en medio de mi familia provisional. Esa noche algo iba a suceder.

Aunque el diario diga que era el 15, escribo en la madrugada del día 16. A cada página ya le he dado una fecha de manera organizada, basándome en el espacio que ocupo para cada fecha y en este día no he podido coger la pluma.

Estoy cansado, mañana escribiré el resto de la fiesta que finalizó dos horas después. Sólo mencionaré que posiblemente tenga la verdad del dilema que ya he discutido con mi escritura