Gymrat
Si me viera hoy, estoy seguro que lo pensaría dos veces antes de dejarme. Uf, vamos, una más y al fallo. Ahora que me he convertido en la mejor versión de mi… ah qué bien me veo en el espejo. ¡Oye! ¿Por qué te atraviesas? ¿no ves que estoy grabándome con mi teléfono inteligente? ¿Qué? ¿Te crees muy fuerte? ¡Ven y dímelo en mi cara! ¿Que no es mi gimnasio?, sí, eso ya lo sé, ya sé que es de todos, pero si ves que me estoy grabando con mis rutinas y tu apropósito te cruzas. ¡Ya, lárgate!
Esta gente, ya no respetan. ¿En qué estaba? Ah sí. Mira cómo se me marcan los músculos de los brazos, amo mis bíceps. A ver, deja hago unas poses bien ganadoras, espero que no se atraviese ningún imbécil. Wuau, qué espalda, parece esculpida por los dioses, y mira nada más qué piernas, dignas de los dioses del Olimpo. A ver, me levanto la playera para admirar ese marcadísimo y bien definido abdomen de roca… creo que me falta un poco más de glúteo. Bueno, sigamos con la rutina, vamos a darle hasta el fallo.
Rutinita de espalda para que tengas una cinturita bien rica, perfecta cuatro ejercicios, primer ejercicio: jalón de espalda, vamos por ocho repeticiones, chécate no’ma, estiro bien rico y aprieto, controlado, ahora jalón cerradito, vamos por doce, estiro completo y bajo completo, tercero, remo abierto vamos por diez repeticiones; apretando cada repetición, último pull, cerradito quince repeticiones, aprietas dos, ve nada más.
Obvio mi cuerpo es natural, no me inyecto nada, pero eso sí, tomo todos los suplementos tanto en cápsula como en polvo, no puede faltar mis proteínas, todo lo sigo al pie de la letra. Voy por mi cuarto maratón de acero. Llevando mi cuerpo al límite jamás pensado.
Ninguna de las articulaciones de nadie, están preparadas para soportar tanto impacto durante mucho tiempo. Aumenté mucho el volumen, la masa muscular, pero mis articulaciones y ligamentos no estaban preparadas para soportar tanto peso tanto tiempo, y me lastimé. Pero aún así logré superar esos obstáculos.
Llevo diez años entrenando, antes era un niño flacucho con lentes y acné, ahora estoy irreconocible, construí músculo, llegué a ir seis a siete veces a la semana al gimnasio, soy obsesivo, quiero crecer rápido y quiero todo ya.
Barritas energéticas ultra súper procesadas, preentrenos en polvo llenos de químicos que dicen afectan a mi hígado y riñones, pero yo no creo, lo que pasa es que tienen envidia de mi bien torneado físico. Este mundo es de imagen, como te ven te tratan. Y a mi ya no me van a humillar.
No me importa que digan que está en riesgo mi salud, no me importa que he visto casos de influencers que han muerto sin haber llegado a los treinta años de vida. Tengo que comer todo mi requerimiento calórico aunque eso incluya doce huevos en la mañana. ¿Qué tengo barros en la espalda?, son pocos, casi no se notan.
Tener mis horas de sueño completas, ocho para ser exactos. No voy a ninguna fiesta, porque desvelarme es impensable, y ya ni hablemos de tomar alcohol, de eso ni hablar. No me importa que digan que me meto más cosas dañinas que el alcohol. Pero esas cosas que según me meto me ayudan a verme y sentirme, no bien, sino excelente.
Las camisas no me cierran por eso siempre ando de playera de talla grande, para que pueda tener facilidad de movimiento, aunque no me puedo tocar la espalda, mis grandes músculos me lo impiden.
Yo creí que iba a tener a todas las mujeres babeando por mi, pero curiosamente tengo más admiradores hombres, siempre me piden que les ayude a entrenar que sea su coach, que les pase mis rutinas o que les comparta mis recetas… pero no papi, ese es mi secreto, si no, todos van a estar iguales a mí, y de eso no se trata. Aquí de lo que se trata es ser único y auténtico, exactamente igual que todos los demás gymbros.

