JALISCO: CRISOL DE TALENTOS

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Bien decía el escritor, periodista, militar, abogado, político, docente y diplomático mexIcano Ignacio Manuel Altamirano,  que nadie ignora en México lo que Jalisco ha pesado en los destinos de la patria.

El reciente triunfo del piloto tapatío Sergio Checo Pérez en el Gran Premio de Mónaco, es una buena razón para rendirle homenaje no solo a este gran  mexicano, sino al estado de Jalisco que lo vio nacer, al igual que a una gran variedad de celebridades que han sabido aprovechar todo el talento germinado por siglos en estas tierras fertilizadas con tequila, alegradas con el mariachi e iluminadas por la belleza de sus mujeres.

Crisol de jaliscienses famosos, que han sido y son embajadores de la mexicanidad y representan la aspiración natural de los seres humanos por trascender y heredar su legado mediante el talento, el encanto y el trabajo duro, que nos da identidad y orgullo de ser mexicanos.

 

La otrora Nueva Galicia, con su Paisaje Agavero constituye uno de los atractivos de mayor impacto turístico en la entidad. La región, con casi 90,000 hectáreas de extensión, entró a formar parte en la Lista del Patrimonio Mundial el 12 de julio de 2006, junto a otros parajes del mundo por decisión del Comité del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Es de destacar, que este tesoro de recursos naturales, es el primer bien mexicano adscrito a la categoría de Paisaje Cultural reconocido por dicho organismo.

Los tres elementos identitarios de Jaliscoel tequila, el mariachi y la charrería, también ya son Patrimonio de la Humanidad. Además, la charrería es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

 

Así como las secciones de cuerdas son imprescindibles en una orquesta sinfónica, los jaliscienses lo son como embajadores de México en las bellas artes: la arquitectura, la pintura, la escultura, la música, la literatura, la danza y el cine. Siendo los más famosos y consagrados: Luis Barragán, José Clemente Orozco, el Dr. Atl, Chucho Reyes, Juan Soriano, José Pablo Moncayo, Juan Rulfo, Isaac Hernández y Guillermo del Toro, respectivamente.

Mención especial merece Guillermo González Camarena, quien inventó la televisión a color.

 

La literatura mexicana tiene en tres escritores nacidos en Jalisco a los más reconocidos exponentes de la novela mexicana: Mariano Azuela, que con Los de Abajo, fundó la corriente de la novela de la Revolución MexicanaAgustín Yañez, con Al filo del agua y Juan Rulfo con su Pedro Páramo. Sobre Rulfo se ha escrito más que sobre ningún otro autor mexicano.

El Premio Nobel de Literatura, Jorge Luis Borges  consideraba a Pedro Páramo no solo una de las mejores novelas de la literatura latinoamericana, sino una de las mejores novelas de la literatura a secas. Otro Latinoamericano, también Premio Nobel de Literatura, el gran Gabriel García Márquez la leyó dos veces seguidas la misma noche que llegó a sus manos y comparó el impacto con la Metamorfosis de KafkaSusan Sontag lo definió como uno de los libros más influyentes del siglo XX. La lista de grandes nombres que le han rendido pleitesía continúa con Günter Grass, Elías Canetti, Kenzaburo Oe, Tahar Ben Jelloun o Urs Widmer.

Quién iba a imaginar que de aquella maquina de escribir marca Remington Rand Nº 17, también conocida como Modelo 17 o KMC, fabricada desde 1939 a 1950. Negra, de hierro. 14,7 kilos, surgiera una obra maestra que se conserva, sin tinta pero en buenas condiciones, en casa de Clara Angelina Aparicio Reyes, esposa de Rulfo.

Juan tenía 36 años cuando la compró por mil pesos mexicanos, el 10 de noviembre de 1953 en la tienda de Remington Rand, en el número 30 de la Avenida Insurgentes de Ciudad de México. Coincide que aquel día en que compró la máquina, Rulfo fue retratado a lápiz por su amiga pintora que aún vive, Lucinda Urrusti, hija de republicanos españoles exiliados tras la Guerra Civil. Aparece sereno, concentrado, con expresión de profundidad. Diez meses después, entregaba la novela que lo convertiría en un mito de la historia de la literatura en español.

 

Escritores de la talla de Juan José Arreola, Elías Nandino, Luis González de Alba, quien también fue lider estudiantil del Movimiento del 68, tienen un lugar estelar en las letras mexicanas.

Para cerrar algunas de las principales aportaciones a la literatura universal de la comunidad cultural de Jalisco, citaré una frase de Walt DisneyLos grandes logros de cualquier persona, generalmente dependen de muchas manos, corazones y mentes. Como fue la creación en 1987, de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, por iniciativa de la Universidad de Guadalajara, que en 35 años, es actualmente el mayor mercado mundial de publicaciones en español.

Me regreso con Checo Pérez, quien días antes de su histórico triunfo en Mónaco, fue papá por tercera ocasión, su bebé traía torta; para recordar la emoción que sentimos al escuchar nuestro himno nacional mientras lo premiaban; misma emoción que nos hace vibrar cuando escuchamos el famoso Huapango de José Pablo Moncayo, también nacido en Jalisco, al igual que otros tantos iconos de la música mexicana como: Blas Galindo, Consuelito Velázquez, Gonzalo Curiel, Lucha Reyes, Carlos Santana, Víctor Iturbe, Maná, Silvestre Vargas, fundador del mariachi que lleva su apellido, David Záizar, Vicente Fernández y Alejandro Fernández.

 

También bautizados con tequila los famosos actores Tito Guizar, de la Época de Oro del Cine Nacional, Gael García Bernal e Ignacio López Tarso, por cierto muy delicado de salud en estos días. Por supuesto, Guillermo del Toro, ganador del Oscar y múltiples premios y reconocimientos.

En los deportes no se quedan atrás, además del ya mencionado Checo Pérez, el mejor piloto mexicano en la formula uno en toda la historia, también está Saúl El Canelo AlvarezLorena Ochoa y Donovan Carrillo, que es el primer mexicano que arriba a una prueba libre en el patinaje artístico, que sería el equivalente a una final en cualquier otro deporte.

A manera de colofón de este modesto homenaje al estado de Jalisco y su gran riqueza humana, tomaré prestada una frase de Samuel Johnson, una de las figuras literarias más importantes de InglaterraObtener un nombre es una de las pocas cosas que no se puede comprar. Es el don gratuito de la humanidad, que debe ser merecido antes de que sea otorgado.

 

Un ejemplo de ello es el pintor Omar Ortiz, que vio la luz en Guadalajara, con gran tenacidad y deseos de triunfar en el mundo de las artes plásticas. Para mí fue un hallazgo encontrarlo en Instagram en donde su cuenta tiene más de 530 mil seguidores, al ver su obra, quedé gratamente impresionado.

Una tarde de octubre de 2017, al concluir mis actividades, motivo de mi visita a la perla tapatía, degustando unas deliciosas tortas ahogadas, le llamé a Omar para decirle que me gustaría conocerle. Muy atento y cálido, me invitó a su estudio. De trato sencillo y muy accesible, me mostró su obra y me embarqué con una de ellas.

Pese a su juventud, 45 años, debe ser considerado como una figura indiscutible de la pintura realista. Sus inicios en el óleo se remontan al año 2002 y desde entonces ha demostrado una maestría que le eleva entre los grandes. Se formó técnicamente con la pintora Carmen Alarcón, aunque su inspiración estilística y temática está más cercana al hiperrealismo académico de pintores como el chileno Claudio Bravo o el Ruso Serge Marshennikov.

Su primera exposición fue en 2005 en Guadalajara y desde entonces ha expuesto su obra en Culiacán, Zaragoza, España, Holanda, Londres, Taipei, Grecia, CDMX, Cannes, New York. En 2016 expuso en el Museo Torres Bicentenario “El realismo y sus consecuencias.

Estará usted de acuerdo, estimado lector, que bien merece proponer un brindis con una de las más de cuatro mil variedades de tequila que hay en el mercado, por el talento invaluable de nuestros compatriotas nacidos en Jalisco. ¡Salud!