Jaulas de Oro Digitales
Como dice el dicho: “y aunque la jaula sea de oro… no deja de ser prisión” en el proceso de deconstrucción digital se vuelve necesario abrir las reglas de la socialización y vinculación de la sociedad definida, inicialmente, a partir de comunidades privadas de las llamadas redes sociales, a fin de evolucionar hacia su descentralización, homologación y estandarización de canales de comunicación, a partir de lo cual, sea posible gestionar de manera más privada y eficiente, la identidad y el desarrollo de la personalidad digital de las y los internautas.
Si bien, hoy en día parecería que el modelo de libre competencia favorece la innovación y la experiencia de la población usuaria en función de las características que proporciona una plataforma de red social en particular, es posible advertir que ante el crecimiento exponencial de ciertas redes sociales y las barreras geo-tecno-políticas los crecimientos no solamente se encuentran topados frente a un ciclo de vida de la red social, sino a los hábitos digitales que empiezan a desarrollar los internautas con su entorno, al punto en el cual, si bien las y los usuarios permanecen en la red social sin poder generar un rastro ante la falta de la gestión de su identidad en medios digitales, únicamente cambian de piel o de máscara en función de las tendencias de uso de la comunicación digital, lo cual, sin duda provoca que todas las plataformas pierdan, sin distinción, al contar con un periodo de vida determinado que no encuentra punto de retorno ante el modelo de migración de plataformas digitales.
Sin embargo, más allá de la importancia de la gestión de una identidad única en internet que sirva como punto de referencia para las relaciones digitales, más no, como perfil acumulativo de registros y estigmatización por parte de los usuarios, la gestión de la personalidad digital a través de las plataformas existentes se vuelve necesaria para la subsistencia y evolución de los medios comunicación social existentes a fin de facilitar la competitividad e innovación en mercados que pueden encontrar un nuevo nicho de crecimiento de una manera más respetuosa con la privacidad de las personas, y a su vez, más rentables para las plataformas existentes, permitiendo a través del mismo esquema de gobernanza, lo que hoy parece imposible: el surgimiento de nuevos emprendimientos sobre medios sociales.
El modelo de vinculación social digital hoy en día es cerrado y se basa en la acumulación de usuarios para la conformación de comunidad, para, a su vez, establecer un modelo comercial que permita generar prospectiva entre la base de datos de población usuaria que, tiende a estandarizar las actividades cotidianas y en virtud de ello, también tiende a colocar productos comerciales de manera regular, lo cual, no tiene por qué cambiar aún así lograra adquirir nuevos usuarios en virtud de la desaparición gradual de las brechas digitales. Es decir, llama la atención que aún así una nueva red social tuviera la capacidad de volverse un monopolio que tuviera como base de usuarios a todas las personas del planeta, este modelo no contaría con un diseño apropiado para la diversidad, sino que, contrariamente a su diseño original, tendería a crear mecanismos de diversidad y diversificación artificial a fin de fomentar la respiración de su comunidad para su subsistencia, a menos que la finalidad última de estas plataformas sea ejercer un control del entorno social, lo cual, sería contrario a la historia de la lucha de los derechos y libertades de la humanidad.
Es por ello que, antes de pisar el acelerador en el entorno regulatorio de los medios digitales y las plataformas informáticas, estimo importante seguir replanteando los esquemas de gobernanza que no tengan como objetivo limitar una oligarquía (la de las plataformas digitales), sino establecer espacios de libertad en los que la creatividad del pensamiento pueda interactuar con los aceleradores algorítmicos a fin de generar más y mejores soluciones que permitan a esa nueva creación, seguir evolucionando en su objeto y fines.
Lo relativo al cómo y los primeros aplicativos que dan cuenta de esta descentralización, serán materia de la siguiente colaboración. Hasta la próxima.

