La consulta quizá no sea tan inútil

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El próximo primero de agosto del presente, se llevará a cabo la primera consulta popular, federal y constitucional en México. Consulta que fue propuesta por el presidente López Obrador, sin apoyarla, ya que para él no hay que mirar al pasado, sino hacia el futuro, pero como fue una promesa de campaña, tenía que provocarla.

La consulta tendrá como pregunta la siguiente:

¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?

– Podrás responder ‘Sí’ o ‘No’.

¿Usted entendió a qué se refiere?

Pues yo tampoco.

Mucho se ha criticado la utilidad de la consulta pues se ha repetido hasta al cansancio que la ley, y el cumplimiento de esta no debería ser sometido a consulta. Es sencillo, en un Estado de Derecho, no tiene sentido someter a consulta si se debe o no perseguir a los probables responsables de cualquier acto ilegal cometido en perjuicio de las víctimas de, por ejemplo, desaparición forzada o violencia en general.

Pero esto ya no tiene marcha atrás y habremos de hacer leña del árbol caído.

¿Qué utilidad podrá tener esta consulta que probablemente termine no siendo vinculante?

Vamos a ver, quizá será una especie de prueba para, tanto el Instituto Nacional Electoral como para los ciudadanos en este primer ejercicio de derechos ciudadanos. Aunque hubiera sido de mayor utilidad por ejemplo someter a consulta popular la construcción o no de una refinería en Tabasco, solo por citar un ejemplo.

Por otro lado, rescataría el hecho de que se pone a debate lo que quizá parte de la sociedad mexicana necesita: no olvidar las violaciones graves a los derechos humanos en México, para garantizar la no repetición de los actos delictivos. Aunque para esto, hubiese sido más útil crear algún tipo de comisión de la verdad, mesas de diálogo con la sociedad civil y desclasificar información en poder de la Secretaría de Gobernación. Cosas que hubieran sido más productivas y menos caras, desde mi punto de vista.

Como demócrata, no me queda más que invitar a la población para que salgan a votar. Soy escéptico no solo con relación al resultado, sino también respecto al gobierno en turno. Me queda claro que si hubiera voluntad política para perseguir delitos de exfuncionarios públicos que cometieron actos delictivos, ya habría algunos cuantos hoy, en prisión.

Circo, maroma y teatro, que le llaman.