La crítica literaria y el entorno

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Agradezco a Enlace Criterario, programa del

Círculo de Creación y Crítica literaria Jorge Cuesta,

por invitarme a participar con este tema y

por obsequiarme la reflexión sobre éste, mi quehacer.

 

El oficio de la crítica literaria se puede abordar a partir de dos palabras, indefinible e inconmensurable, dos vocablos de los que últimamente aprendimos particularidades, del primero que es algo cuya utilidad se desconoce al que además debemos añadir su inmensidad y su falta de control.

Existen poetas, novelistas, ensayistas, bien clasificados que no tendrán que preguntarse cuál es el tipo de trabajo que ejercen, por el contrario, el crítico literario necesita de autorización para darse a la labor de analizar una obra en un campo donde se carece de ejercicio debido a un panorama editorial donde proliferan los títulos importados, proyectos  de elevación de la autoestima, poemarios insufribles y mercadotecnia hasta en novelas y cuentos. Actualmente, la fiel crítica literaria está ligada a la producción académica y sólo enfocada a figuras consolidadas, un ciclo vicioso sin retorno.

No es un secreto que la figura del crítico literario no está establecida en México, la presencia de uno en lecturas masivas de libros, ferias universitarias, congresos y librerías pasa desapercibida y a la pregunta expresa ¿Para qué sirve? pocos pueden contestar; pues bien, el crítico también escribe y manifiesta criterios intelectuales y artísticos ya incorporados en su formación, sin dejar de lado su pasión creativa.

Sus creaciones, generalmente de tono ensayístico, reciben tratamiento de obra, aunque el ensayo no es la única forma en la cual se puede decantar la crítica haciéndola más novedosa y artística. La función del crítico es buscar lo nuevo apoyándose en la tradición.

La osadía de criticar a un contemporáneo se justifica tras la aparición de un libro nuevo y aunque no siempre existe simpatía con el texto que se examina, es deber exponerlo al público ya sea favorable o desfavorablemente; con el tiempo las reseñas negativas llegarán a tener resultados positivos, éstas ponen a prueba  la vocación del autor.

Ser crítico es sacrificar de alguna manera la propia faceta de autor, el ansia  de lograr por ese motivo un reconocimiento, justamente,  quien debe brillar es la obra expuesta.