LA MUJER Y SU SOMBRA

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Este bello título se debe al texto del filósofo español, padre del narrador exitoso Javier Marías, en este caso Julián Marías, quien publica en Alianza Editorial en 1987 el libro La mujer y su sombra, en la cuarta de forros leo lo siguiente: Si en La mujer en el siglo XX Julián Marías analizaba, recogiendo ideas filosóficas expuestas en Antropología metafísica, los cambios sobrevenidos en la situación y en la condición de la mujer desde el mundo victoriano hasta nuestros días —el mundo femenino, la incorporación de la mujer al estudio, al trabajo y a innumerables posibilidades humanas, las vigencias, ideas y creencias de la mujer, su corporeidad y su humanidad, sus edades, sus relaciones con el hombre, desde la amistad hasta el enamoramiento—. No es cosa fácil encontrar a un filósofo que tome el tema de la mujer como asunto de estudio, de profundo estudio. Desde el siglo XIX en que el filósofo John Stuart Mill, que puso en un libro el estudio de la mujer y su defensa, no es fácil encontrar en los más grandes filósofos alemanes el tema de lo femenino como asunto crítico y serio de lo humano.

Por eso es que las investigaciones desde el punto de vista filosófico que hace Julián Marías sorprende, sobre todo cuando la investigación de lo femenino surge sobre todo del campo de la literatura, a través de la poesía y el particular con resultados muy exitosos que ayudan a comprender la situación social, que no sólo amorosa, con respecto a la mujer y su entorno general. Novelas del siglo XIX en manos de Emile Zola, León Tolstoi, Honorato de Balzac, Benito Pérez Galdós y después D.H. Lawrence y Henry Miller. Es decir, son los literatos y no los filósofos los que ponen sus mejores intenciones para escribir de lo femenino. Contar con un texto de Julián Marías no es poco, y en este libro retorno a la cuarta de forros: …en esta obra Marías vuelve a ese tema en otro contexto, desde otra perspectiva; no ya histórico-social, sino más propiamente antropológica: se trata de entender que es ser mujer como persona femenina, una de las dos formas inseparables e irreductibles en que se realiza la vida humana. Pasiones del alma y sentimientos, el sentido íntimo y la condición carnal, la intrahistoria, las relaciones entre dependencia y dominio, la maternidad, la belleza, los deseos y las pretensiones, la amistad y el amor entre hombre y mujer, la sombra que afecta a la imagen de la mujer, ese continente misterioso, son algunos de los aspectos investigados. Pensemos en los estudios desde la economía y la sociología que hace el marxismo clásico, y meditemos en lo que Julián Marías abarca, yendo más allá de todo estudio conocido por algún filósofo en su tiempo.

Tema obligado en el deseo de comprender el papel de la mujer en la sociedad, en la vida laboral, en sus relaciones familiares. En su introspección hacia sí misma, al reflexionar ¿qué cosa hace en este mundo? ¿cuál es su estar en el mismo? ¿por qué ella es como es y el hombre es como es? Decenas de preguntas que, a lo largo de la vida, la mujer se hace, y que en este caos, el filósofo español toma como estudio profundo sobre el segundo sexo del que escribe la filósofa francesa Simone de Beauvoir. Son las primeras palabras del filósofo español las que nos definen la importancia de este libro: Siempre me ha parecido que el tema de la mujer es de primera magnitud intelectual; y la razón de ello es que la realidad de la mujer es de primera magnitud, y además irreductible a ninguna otra. Por esto sorprende que no se hayan aplicado más que muy parvamente los recursos del pensamiento para estudiarla e intentar comprenderla. ¿Acaso los filósofos del siglo XIX en sus más destacados nombres pusieron los ojos en lo femenino como motivo principal de estudio de lo humano? No es así con Emmanuel Kant, W. Hegel, Arthur Schopenhauer, F. Nietzsche y varios más que representan la filosofía clásica alemana. Es buena la pregunta: ¿cuántos filósofos clásicos de la modernidad occidental pusieron sus ojos en el estudio de lo femenino, sin necesidad de demostrar su ignorancia, tal y como lo hizo A. Schopenhauer al decir que la mujer era un ser de cabellos largos e ideas cortas? No lo es mucho mejor en el siglo XX, con todo y que desde el campo de la política y en particular de la literatura los estudios y las ficciones sobre la mujer toman su territorio y ya no sólo son los hombres los que expresan su visibilidad: la mujer en las artes y la educación ocupan poco a poco con paso firme el espacio que bien merecen desde hace muchos siglos.

La experiencia del filósofo español es todo un recorrido, que él mismo relata en dicho prólogo: A lo largo de mis escritos, durante muchos años, se encuentran constantes referencias a la interpretación de la mujer. Fundadas en muy escasa medida en otras interpretaciones; incomparablemente más en mi propia experiencia de la mujer, sin excluir la experiencia imaginaria de la ficción, literaria y todavía más cinematográfica: de esta última hay abundantes huellas en los aproximadamente mil artículos sobre cine que escribí entre 1962 y 1982. No hay cosa más bella que un estudio que se hace a través de los años, hasta darse cuenta que se ha hecho una montaña sólida y poderosa sobre una temática que quizá no se sabía dónde iba a aterrizar. 20 años de experiencia apareciendo un personaje de carne y hueso en distintos ángulos, tan diversos como diverso es el universo todo, pero que vienen estos estudios y opiniones de quien nació enamorado para siempre de la mujer.

La mujer vista como enamorado, pero también como objeto espiritual y carnal de estudio que a cada paso da lecciones de complejas personalidades. Es claro lo que señala Julián Marías: Pero hasta 1970 no llegué a poseer los conceptos que hacen verdaderamente posible, a mi juicio, la comprensión de la realidad de la mujer. Así que sus estudios: Antropología metafísica y La mujer en el siglo XX son materia de estudio del siglo que ya se fue, pero sus textos están ahí, para que el que quiera comprender los asuntos de lo femenino sean vistos con seriedad, y no como expresión de ideologías que al respecto de la mujer muchas veces son tan equivocadas cual pasa con F, Nietzsche al decir sobre ella: ¿Qué es lo que piensan hoy las mujeres sobre el espíritu de los hombres? Se adivina, por el despecho con que recalcan en especial la intelectualidad de sus rasgos o los detalles espirituales de su rostro, que, más bien que en esto, piensa en cualquier otra cosa: hacen, al contrario, todo lo posible por esconder esas cualidades, y saben fingir, cubriéndose, por ejemplo, la frente con los cabellos, la expresión de una sensualidad y de una materialidad vivas llenas de deseos, sobre todo cuando poseen en menor grado esas cualidades.

Podemos hablar y citar a los filósofos más importantes de los siglos XIX y el XX, pero bien que nos faltan reflexiones y estudios sobre lo femenino por parte de ellos. Desde las lecciones que los escritores en la literatura nos dan, aprendemos que el planteamiento de Julián Marías es una lección que debemos de seguir todos aquellos que deseamos un mundo justo e igualitario con respecto a la mujer. Como dice el español, con sus diferencias: …atiende sobre todo a lo que la mujer es en todo tiempo, en la medida en que es mujer: una persona femenina, una de las dos formas en que acontece la realidad personal en este mundo. La vida humana es intrínsecamente histórica, y está afectada por la variación; pero conviene no quedarse en ella, no perder de vista que es variación de algo; en este caso, y la distinción es capital, de alguien. Filósofo enamorado de la mujer. Sabe bien que demasiado enamoramiento puede hacer perder la cabeza, perder la objetividad, para que paso a paso la investigación sea lo más cercano a un laboratorio; que, sin dejar de ser humano, se convierta en estudio de frío material, cuando la mujer es quizá mucho más un elemento de calor que el propio hombre en su paso por este planeta que es nuestra casa. Su libro es prueba de que su fama de filósofo en vida le fue bien ganada por su seria honestidad.