La otra hermana

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“Cuando dijiste lo de… casi me pongo a llorar”.

Esa línea resuena una y otra vez en mi cabeza. La vida en ausencia también da presencia, en la muerte siempre hay vida y es que cada día es una oportunidad para conocerse un poco más. La conversación entre A.S. y M.F. fluyen en un pequeño local de colores verde, blanco y rosa, cercana a unas mesas de metal, donde las conversaciones interrumpen lo ordinario y uno suelta las cadenas de la cotidianidad.

            Lo cotidiano se convierte en arte a través de la orneada de Petysha y tu decoración. “Es verdad que, entre tu arte y mi arte, prefiero tu arte” dice él alguna vez, el dicho se transforma para dejar atrás su carácter burlesco, pues A.S. sabe que las palabras pocas veces se quedan y es que ante el extraordinario tacto y toque de M.F. para la decoración, muchos artistas se callan, se convierten en un eterno silencio. Diferentes universos ficcionales de cuentos, novelas, videojuegos y películas se materializan para convertirse en una ocasión especial.

            Todos sabemos que un postre, como dice ella, debe tener dos elementos no ordinarios: la presentación y el sabor. Es así como el paladar disfruta sensaciones como lo hace ese roedor de la compañía de animación de lamparita. El gusto de M.F. se extiende a la decoración de mesas de postre, arreglos florales y manera de vestir; un ejemplo de ello es cuando vistió a A.S. para su trámite con el fin de visitar a Estados Unidos.

            “Yo no conviví con tus hermanos hasta el divorcio de mis padres, yo no conviví mucho contigo hasta la famosa fiesta de quince años de tu ya sabes quién.” Ser familiar de alguien no significa muchas veces que llegues a conocerlos, muchas veces permanecen como extraños que sólo ves en Navidad. Y así fue como en una de las festividades él fue pro primera vez pinche, en esa casa enorme que alguna vez fue recinto de un cuarto lleno de juguetes y un patio con un subibaja.

            “Algunas veces me siento culpable por cómo te traté” Las personas tenemos un lado bueno y otro malo, y A.S. dos que tres ocasiones fue un canijo, era celoso de espacio/no espacio, era grosero, se hacía el desentendido. Lamenta haber sido así y se siente en deuda, de sólo recordar la amabilidad y la paz a un viaje a súper de altos precios por tampico. Ese viaje transcurre en un pequeño vehículo de dos puertas, convertible, de color plateado e interiores naranja. Ese coche es testigo de mi deuda, es testigo de los viajes juntos a diversos puntos.

            “Pero antes de todo eso hay diversos sucesos” Tú y mi familia en un eterno viaje por la frontera. Vaya tráfico que hubo y el susto que se llevaron, juntos los cuatro jóvenes escuchaban las historias que el señor de pelo ya medio canosos pronunciaba. Espectáculos entre agua y colores, el juego de un elevador al que el papá de los tres niños no quiso subir, la eterna risa en una rueda de la fortuna por el temor de M.F. “Partías antes y como sólo esperabas en aeropuerto regresaste al hotel. Desde allí ya me ayudabas con mi tarea de inglés, en ese viaje te ganaste tu apodo de gitana” piensa A.S.

¿Será que el destino los unió desde ese momento? ¿Será que esa mano de arriba intervino para cuidarlos? No lo sé, no tengo las suficientes pruebas para que yo, el narrador, afirmé eso. Pero, ¿qué es esa foto? Un sálon con paredes de tenebroso azul. Ella y sus hermanos, él y su hermana, y dos primos. Todos sonríen de manera diferente: de manera discreta, enseñando los dientes, otros apenas y apenas miran a la cámara; todos, a excepción del pequeño A.S. que sólo fue puesto por estar. M.F con su vestido de la época, azul y de pequeños círculos blancos sostiene a A.S.

Si buscamos las pruebas, las casualidades ahí están y si nos metemos a explorar la mente de A.S. sabemos que para él es verdad, ella lo sujeta y lo ha sujetado todo este tiempo, ha sido un pilar: ella fue una voz de calma ante el examen final, ella le ha abrochado su primera corbata, ella se ha convertido en la persona en que verdad siente que puede contar todo; ella y sólo ella. Ella con el cariño y la fragilidad de las palabras ha dado la noticia de la partida de la inmortal M. Ella lo vistió para ese día triste del 1 de marzo. Ella le ayudó en una tarea de inglés de secundaria. Sin duda M.F. fue, es y será la otra hermana, mi otra hermana.