+ “La verdad nos hará libres”, debe recordarlo Nancy Nápoles Pacheco; hija de Tigre, pintita, su padre se vio inmiscuido en presuntos fraudes con taxistas; fue regidor del PRD en Tenancingo
La frase:
El fin justifica los medios.
NICOLÁS MAQUIAVELO
Hay personajes en la política mexiquense que parecen convencidos de que el poder no sólo les concede autoridad, sino también inmunidad.
Esa es la imagen que proyecta la alcaldesa de Tenancingo, Nancy Nápoles Pacheco, cuya actitud pública ha alimentado la percepción de que se siente por encima de las instituciones, de los procedimientos legales e incluso de los propios liderazgos de su partido.
Las expresiones que ha realizado en sesiones de Cabildo, así como en transmisiones en vivo a través de redes sociales, han sido interpretadas por sus críticos como una abierta burla hacia las autoridades estatales.
En sus intervenciones ha insistido en que continúa trabajando pese a lo que califica como una persecución política, al tiempo que asegura que la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) no tiene elementos en su contra y que ningún procedimiento derivará en su destitución como presidenta municipal.
El mensaje político que acompaña esas declaraciones va más allá de una simple defensa personal. La narrativa que ha construido gira en torno a la certeza de contar con respaldo suficiente para enfrentar cualquier intento de sanción.

En distintos círculos políticos se atribuye esa confianza a su cercanía con Higinio Martínez Miranda, uno de los liderazgos históricos de Morena en el Estado de México, relación que, según sus detractores, la habría llevado a asumir una posición de fortaleza frente a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, al secretario General de Gobierno Horacio Duarte Olivares e incluso a la propia Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM).
Las críticas también apuntan a que los señalamientos realizados anteriormente por Ariadna Montiel Reyes no habrían modificado su conducta política ni su discurso. Por el contrario, la percepción entre sus opositores es que la alcaldesa mantiene una actitud desafiante, convencida de que su posición dentro de Morena y sus relaciones políticas la mantienen fuera del alcance de cualquier consecuencia.
Más allá de las filias o fobias partidistas, el fondo del debate resulta inevitable. Cuando un servidor público transmite la idea de que ninguna institución puede actuar en su contra, el daño trasciende el ámbito personal.
La confianza ciudadana en el Estado de derecho se debilita cuando la percepción de impunidad sustituye a la certeza de que todos, sin excepción, deben responder ante la ley.
Las interrogantes permanecen abiertas. ¿Existe realmente una red política capaz de blindar a un alcalde frente a cualquier procedimiento? ¿Es sólo una estrategia de comunicación para proyectar fortaleza o refleja un respaldo político de mayor alcance? ¿Hasta dónde llega la influencia de Higinio Martínez Miranda dentro de Morena y de las instituciones mexiquenses? Y, sobre todo, ¿qué mensaje recibe la ciudadanía cuando la confrontación política se convierte en una aparente competencia por demostrar quién tiene mayor poder y no quién actúa con mayor apego a la ley?
Porque, al final, ninguna democracia se fortalece cuando la percepción de impunidad termina imponiéndose sobre el respeto a las instituciones.
¿Simulación, fraude y dinero público? Esa es la pregunta que hoy sacude a Tenancingo y que amenaza con convertirse en uno de los mayores escándalos políticos en el Estado de México.
El próximo 9 de julio podría marcar un antes y un después para la presidenta municipal, cuando continúe el desarrollo de un caso que ya rebasó el terreno político para instalarse de lleno en el ámbito judicial.
La hipótesis que sostiene la Fiscalía General de Justicia del Estado de México es demoledora: un presunto montaje de secuestro que habría tenido como objetivo obtener alrededor de 40 millones de pesos de recursos públicos, una acusación que, de comprobarse, representaría un grave abuso de la confianza ciudadana y del patrimonio de los habitantes del municipio.
La investigación avanza y las primeras consecuencias ya son visibles. Karla “N” y Víctor “N” fueron vinculados a proceso por el delito de simulación de secuestro.
Sin embargo, el expediente no termina ahí, pues ambos también son investigados por el presunto delito de extorsión, una combinación de ilícitos que podría derivar en sanciones de hasta 25 años de prisión en caso de acreditarse su responsabilidad.
La Fiscalía mantiene abiertas diversas líneas de investigación para esclarecer la totalidad de los hechos y determinar la participación de todos los involucrados. Mientras el proceso judicial sigue su curso, en Tenancingo resurgen episodios del pasado que inevitablemente alimentan la conversación pública.
Algunos archivos documentaron que el padre de la actual alcaldesa, quien fue regidor del PRD entre 2009 y 2012 durante la administración de Tania Rellstab Carreto, enfrentó múltiples señalamientos por presuntos fraudes. Según esas publicaciones, fue detenido tras acumular denuncias de grupos de taxistas, a quienes presuntamente solicitaba importantes cantidades de dinero con la promesa de gestionar un trámite ilegal para la obtención de placas vehiculares.
Aunque aquellos hechos corresponden a otra persona y a otro momento, su recuerdo vuelve a cobrar fuerza en medio del actual escándalo.
La coincidencia resulta inevitable para muchos ciudadanos: ayer las acusaciones de fraude; hoy una investigación por la presunta simulación de un secuestro con recursos públicos de por medio.
La justicia será la encargada de determinar responsabilidades y emitir un fallo con base en las pruebas, pero el juicio ciudadano ya parece haberse adelantado.
En las calles y en las redes sociales crece el descontento y la desconfianza hacia el gobierno municipal, mientras aumenta la expectativa por conocer el desenlace de un caso que ha colocado a Tenancingo bajo los reflectores estatales.
Por ahora, la presunción de inocencia debe prevalecer para todas las personas involucradas, como lo establece la ley. Sin embargo, también es cierto que la transparencia, la rendición de cuentas y el esclarecimiento puntual de los hechos son una exigencia legítima de los ciudadanos, quienes esperan respuestas claras sobre el manejo de los recursos públicos y sobre un caso que, de confirmarse, representaría uno de los episodios más graves de simulación y presunta corrupción en la historia reciente del municipio.
La verdad nos hará libres, debe recordarlo Nancy Nápoles Pacheco
Nancy Nápoles Pacheco, todavía presidenta municipal de Tenancingo, Estado de México, asegura que, hasta este martes 30 de junio, a las 15:30 horas, ella no ha recibido ningún citatorio, o algo que se le parezca, para que comparezca ante algún juez que conozca de la supuesta causa iniciada por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, en su contra, por la simulación de secuestro de la cual se le acusa.
Evidentemente, alguien miente nuevamente, o es el Poder Judicial del Estado de México, que no ha realizado los actos legales para citarla a comparecer, o es la misma alcaldesa de Tenancingo quien se hace guaje y ahora va a pretextar esta falta de formalidad para tratar de buscar por dónde salir del lío en el que se ha visto inmersa.
La mañana de este martes, Nancy Nápoles Pacheco, dio también un nuevo vuelco a la historia sobre su supuesto secuestro, pues ahora resulta que, en efecto, sí estuvo privada de su libertad, pero que esto duró sólo una hora o menos, y que en ningún momento fue golpeada o sometida por los captores que supuestamente la tenían sometida.

También, la alcaldesa, para acabar de enredarse en la historia, afirmó que su esposo no tuvo en ningún momento participación alguna en su supuesto plagio, que sí tuvo comunicación con él para informarle sobre la situación, pero que él nunca estuvo en ninguno de los lugares donde presumiblemente ocurrieron los hechos.
No hace falta ser ningún especialista para darse cuenta que la historia contada por la presidenta municipal de Tenancingo ante diferentes comunicadores del país, va saltando de una realidad a otra, cada vez complicando más su situación, y, en recientes fechas, la presidenta municipal asumió ya un tono de enojo que supongo es poco conveniente para hacer alguna declaración ante una autoridad como lo es un agente del Ministerio Público e incluso un juez.
Debería tomar con más calma las cosas la morenista, por cierto, presidenta del Consejo Político de Morena en el Estado de México, pues es evidente que, por lo menos en el tono de sus declaraciones, no encuentra una sintonía muy lógica sobre los hechos y parece que en lugar de presentarse como víctima de un delito ahora resulta que sus formas son acusatorias, siempre tratando de implicar a otras autoridades y dándole un sesgo político a la conversación.
En lo único que parece que ya entendió que no le conviene tanto es en tratar de involucrar en esos asuntos al personal de territorio de la Secretaría General de Gobierno del Estado de México, dependencia encabezada por Horacio Duarte Olivares, el cual ella misma ya dijo que él no tiene ningún conocimiento sobre lo acontecido, aunque se mantiene en el dicho de que funcionarios menores en esa misma área estarían moviendo las aguas para perjudicarla políticamente.
La situación para la alcaldesa de Tenancingo es de por sí muy delicada, y quizá lo más conveniente para salir de esta medianamente bien librada sería decir la verdad, tal cual, haya sido como haya sido, la verdad debería de imponerse para blanquear su situación. Seguramente será muy difícil que su situación legal no se complique aún más, por lo que, ya lo dice la frase: la verdad nos hará libres, y ese principio pudiera ser el más conveniente para restablecer la estabilidad que está perdiendo poco a poco.
Si Nancy Nápoles Pacheco aspira a salir medianamente bien librada de su actual situación, la recomendación básica sería hacer memoria de todo lo ocurrido, organizar sus pensamientos, y por último, sincronizar su lengua con su cerebro para no cometer tantas irregularidades en sus declaraciones, lo cual la ensucia y la hace parecer, como una gran mentirosa.
Hay que recordar, el 9 de julio en el juzgado y después, quizá por ahí de febrero, en la OSFEM.
