+ La Violeta, relojería y joyería, desde 1888, centro de precisión y de inventos en andador Constitución

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La frase:

¿Amas la vida? Pues si amas la vida no malgastes el tiempo, porque el tiempo es el bien del que está hecha la vida.

Benjamín Franklin

 

 

Este reportaje fue realizado en el año 2018 y publicado en mi libro Con y por su Gente. De los tres señores Ávila que instituyeron la Relojería La Violeta, sólo conocí a Don Enrique Ávila Mendoza, padre del actual Don Enrique Ávila Segura. Un gusto recordar esta tradición que brilló con luz propia en el centro de la ciudad de Toluca.

 

Don Enrique Ávila Segura, Relojería y Joyería La Violeta

Fachada original

 

Tres Generaciones han enriquecido la vida de la Relojería y Joyería La Violeta, en pleno centro de Toluca, sobre lo que ahora es Andador Constitución, el pionero don Enrique Ávila Díaz, 1870-1932, después su hijo don Enrique Ávila Mendoza, 1901-1972 y en la actualidad, el nieto don Enrique Ávila Segura, 1945.

Enrique Ávila Díaz inventó el regulador que cambió los antiguos mecanismos de los relojes. Relojería fina, a veces cara, otras no. Precisión, manos de auténtico orfebre y vista de lince, componen la figura de un buen relojero y en este parámetro coincide la generación de los Ávila.

Su relojería me recuerda mi niñez porque ahí acudí con mi padre a buscar el arreglo de varios relojes de valor estimativo y real.

Don Enrique Ávila Segura, heredero y actual propietario de la conocida relojería La Violeta, hizo un recuerdo de su abuelo, el señor don Enrique Ávila Díaz, al decir cómo se inspiró e hizo los estudios para llegar a realizar su anhelo en el año de 1888, con la fundación de la Relojería y Joyería que, inicialmente, se ubicó en la calle de Independencia entre Juárez y el callejón del Carmen, a unas cuadras de donde ahora está su negocio.

También recordó que su tía Rosa Ávila, le platicó que su abuelo, cuando tenía 14 años de edad, fue enviado a que llevara un reloj para su compostura al taller de un señor Romero, cuando estuvo en ese lugar quedó impresionado de las pequeñas piezas que integraban el mecanismo de los relojes. Con esa impresión, y decidido, se quedó a estudiar en la relojería con el firme deseo de llegar a tener su propio taller.

Con su empeño en el estudio, el joven Enrique Ávila Díaz, a los 16 años de edad y en 1888, abrió en Toluca su primera relojería y joyería, con el nombre de La Violeta estuvo en la calle de Independencia entre Juárez y el callejón del Carmen, después, el 25 de noviembre de 1922, trasladó la relojería a la cuadra siguiente en el número 2, frente al Palacio Municipal.

En su taller

Enrique Ávila Díaz, continuó con los estudios de la relojería y con su ingenio, se convirtió en el inventor de un regulador del movimiento, en éstos se dio un cambio en la medición del tiempo. Habiendo sido muy felicitado y reconocido por su creación, que hasta la actualidad sigue funcionando. Este sistema regulador fue debidamente patentado en la República Mexicana el día 11 de abril de 1899 y en los Estados Unidos, el 20 de marzo de 1900.

El inventor toluqueño Enrique Ávila Díaz recibió el reconocimiento y las felicitaciones del general José Vicente Villada, gobernador del Estado de México.

El mayor deseo que tuvo en su vida, Enrique Ávila Díaz, fue el de establecer en Toluca una fábrica de relojes, pero no logró. El maestro se casó con Ascensión Mendoza Torres,  tuvieron 5 hijos: Virginia, Beatriz, Elena, Josefina y Enrique.

Enrique Ávila Mendoza, 1901-1972

A la muerte de don Enrique Ávila Díaz, en 1932, su hijo Enrique Ávila Mendoza, continuó con la tónica de profesionalismo que también le heredó su padre, contando con el reconocimiento de parte de su clientela y con la fama de su buen trato. En esa época, por motivos comerciales, Enrique Ávila Mendoza trasladó la relojería a la calle de la Libertad, hoy avenida Hidalgo,  número 23, esquina con Matamoros frente al portal. Años después, en 1953 se cambió a la calle de Constitución número 100, que ahora es el Andador y lugar donde hasta en la actualidad se encuentra.

Por cierto, Enrique Ávila Mendoza fue reconocido como otro gran maestro de la relojería. Don Enrique se unió en matrimonio con Elisa Segura Jaimes y procrearon  cuatro hijos: Carlota, Carmen, Elisa y Enrique. 

El maestro y su hijo

Enrique Ávila Segura, 1945 

El maestro Enrique Ávila Segura, actual propietario e hijo de los señores Enrique Ávila Mendoza y Elisa Segura Jaimes; a la muerte de su padre en 1972, quedó al frente de la acreditada relojería. Por lo que aún, poco experto, tuvo que estudiar de forma profesional en el Centro Relojero de Suiza, reconocido por la federación relojera de ese país. Habiendo recibido, al final de los estudios, la certificación respectiva y las felicitaciones de manos del director de la institución, el señor Fred Sneider.

Enrique Ávila Segura, con su reconocida sencillez, afirma que cuenta con los estudios y la experiencia de 50 años en la compostura de relojes y de prestar atención a su clientela, reconoce que no ha llegado a la altura de los genios de la relojería, como lo fueron su abuelo y su padre. Además, agradece el apoyo que siempre le ha brindado su hermana, María del Carmen Ávila Segura.