+Las elecciones de delegados municipales y COPACIS podrían no ser tan tranquilas ni democráticas; La deficiente comunicación política de la Cuarta Transformación
La frase:
Lo que no se comunica no existe; aunque mucho de lo que no se comunica si existe.
REFRÁN POPULAR
En las elecciones dominicales, todos meten la mano; algunos, algo más
Este fin de semana, sobre todo el domingo 30 de marzo, se realizarán elecciones de Autoridades Municipales, Delegados y Comités de Participación Ciudadana, en la mayoría de los municipios del Estado de México. Se trata de un ejercicio democrático que aspira a lograr la participación ciudadana para integrar órganos de participación ciudadanos, que tomen en sus manos las decisiones locales.
Esta es una célula de representación. Se supone que son ajenas a partidos políticos, se supone que no hay detrás de ellas ningún tipo de interés económico y se supone que todo radica en la voluntad de los ciudadanos. Desafortunadamente no todo eso es cierto.
Se trata de procesos que han sido manchados desde años atrás por la política partidista. Los institutos políticos, todos, tienen metida no solo la mano en estas decisiones, algunos tienen metido más de medio cuerpo. Toluca, Naucalpan, Tlalnepantla, Ecatepec, Zinacantepec, entre otros municipios, son claro ejemplo de lo antes expuesto.
Los gobiernos municipales, de manera directa, por interpósitas personas, intentan manipular los procesos desde antes de que éstos se lleven a cabo, y, lo más importante, una vez instalados los delegados municipales y comités de participación ciudadana, los tratan de arriar, como corderitos, para que, con base en su voz y voto, los conviertan prácticamente en cómplices de sus propias decisiones.
Se supone también que los electos son autoridades auxiliares que operan de forma voluntaria en los programas de gobierno, pero la mayoría de éstos terminan siendo empleados municipales, algunos directamente y otros de manera sesgada, pero lo cierto es que la mayoría reciben algo a cambio para convalidar las decisiones municipales.
A algunos no se les entrega como tal un salario, pero reciben compensaciones extraordinarias que a final de cuentas surgen de los propios presupuestos municipales, a algunos se les ponen oficinas y se les asignan materiales para la construcción supuestamente para apoyar su trabajo, aunque en realidad esa es una forma de apoyar su trabajo.
No se espera una elección ordenada ni en paz, pues, como ya se dijo, los partidos políticos están totalmente metidos en el asunto y hacen hasta lo imposible por hacerse del poder aunque sea en ese nivel.
Por supuesto que se cumple aquello de que el que tiene más saliva, come más pinole, y eso es el caso del Movimiento de Regeneración Nacional, instituto político que opera desde las bases, cimentado en su peso específico, para convencer a sus militantes y simpatizantes de que, primero, se inscriban en estos procesos, y, segundo, para que ganen y representen a su partido en la toma de decisiones municipales.
Para institutos políticos como el Revolucionario Institucional el ganar estos espacios es súper importante, pues aunque hoy está prácticamente desaparecido de los gobiernos municipales y del Poder Legislativo, lo cierto es que esta elección constituye una ventana de oportunidad para tratar de recuperarse en las representaciones vecinales.
Así hay personas perfectamente identificadas con el PRI y PAN que participan, en calidad de ciudadanos, en estas elecciones, para tratar de posicionarse y desde ahí recuperar un poco de todo lo que han perdido.
Hagamos votos para que esta elección no pase de los límites, que la pasión no se desborde, y que la representación que surja de este ejercicio por lo menos cumpla la función fundamental de impulsar el desarrollo.
Recordemos que el organizador de esta elección no es otro que el gobierno municipal, en todo el Estado de México, por lo que el resultado final está en sus manos y seguramente harán uso del peso político y hasta del presupuesto para tratar de imponerse en las decisiones finales.

La deficiente comunicación política de la 4T
Concluye la semana y el Gobierno del Estado de México no ha dicho ni una letra, ni en lo público ni en lo privado, acerca de la renuncia del Secretario del Agua, Pedro Moctezuma Barragán, quien ya incluso hizo pública la carta que con ese objetivo le giró a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez y a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
Sin embargo, es evidente que en el gobierno mexiquense eso de la apertura y la transparencia es sólo un buen cuento, pero nada cercano a la realidad, pues, como en casos anteriores, las cosas pasan, se hacen públicas, se convierten en chisme de café, pero nunca se oficializan, hasta el día en que la titular del Ejecutivo estatal hace un anuncio con relación al nuevo personaje designado.
Así ocurrió con el primer Secretario de Seguridad Pública del Estado de México, a ese que le encantaba, los lugares de primera fila en los conciertos de Luis Miguel y otras estrellas del espectáculo, pero no le gustaba mucho ir a chambear a su oficina, y así ocurrió con la primera Secretaria de Finanzas de esta administración, la cual salió por piernas porque nunca se puso de acuerdo con la titular del Ejecutivo sobre las prioridades en el gasto gubernamental.
Pues ahora será el caso de la Secretaría del Agua, donde desde hace un mes se dijo que habría cambio, luego se concretó, luego el ex titular hizo pública su carta de despedida, pero la vocera de la Gobernadora no ha sido capaz de tomar en serio su trabajo y oficializar el asunto. Aunque lo hizo este jueves, en sus redes sociales.
Ese es el sentido de la comunicación política del actual régimen morenista del Estado de México, donde se hace un gran despliegue propagandístico para dar a conocer a los mexiquense cosas relativamente sin importancia, como que alguien adopte un perro o que se reúna todos los días en la madrugada con los integrantes del gabinete de seguridad pública, aunque nada concreto se arroje de esos encuentros, pero lo verdaderamente importante, como el cambio de uno de los integrantes del gabinete legal o ampliado, simplemente se le ve como cosa irrelevante.
Cosas de la 4T, donde se cree que la comunicación política se reduce a publicar memes o fotos bonitas.


