+ Le Rehúyen al Trabajo Partidos Políticos; le Apuestan a AMLO

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La frase

¿Nos hubiera ido mejor con Francisco Labastida como presidente?

PREGUNTA SIN RESPUESTA

SUPERTIP: Esta tarde, a las 13:30 horas, en El Colegio Mexiquense concluye el Seminario de Arqueología y Etnohistoria de Mesoamérica, con la conferencia de la doctora María Teresa Uriarte Castañeda, profesora investigadora del Instituto de Investigaciones Estética de la UNAM.

Por si usted no lo recuerda, ella pudo haber sido la Primera Dama de México si su esposo, el priista Rafael Lang Francisco Labastida Ochoa, no hubiera sido derrotado en las urnas por Vicente Fox Quesada.

Le Rehúyen al Trabajo Partidos Políticos; le Apuestan a AMLO

La apuesta de los partidos políticos está echada al éxito o al fracaso del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, según si son aliados o contrincantes, pero todos definitivamente le rehúyen al trabajo con la sociedad para fortalecer el sistema de partidos y la democracia en México.

Morena, el partido político propiedad personal de AMLO, el PT, MC y el PVEM, le están apostando al éxito del gobierno de la Cuarta Transformación, a la incorporación de la foto y el nombre de Andrés Manuel López Obrador en la boleta electoral del 2021, con el pretexto de la revocación de mandato, para seguir cosechando triunfos a la sombra del caudillo tabasqueño, aún con candidatos y candidatas de relleno, tal como lo hicieron en la elección “tsunami” del 2018.

En tanto, PRI, PAN y PRD están rogando a todos los santos, para que el gobierno lópezobradorista se desfonde antes de la cita electoral intermedia del 2021, para recuperar posiciones en gobiernos estatales, en los congresos federal y estatales, y en los ayuntamientos del país; igual, sin necesidad de trabajar, tan sólo por el posible efecto de castigo electoral de la ciudadanía.

Hay que hacer notar que en algunos casos, contados por cierto, hay figuras políticas hechas o en ciernes que podrían salir adelante, pero que depemnden del apoyo no solo de la ciudadanía sino de sus respectivos partidos, los que parecen estar enamorados de las viejas prácticas y no quieren ninguna renovación o algo que se le parezca.

Otro de los ingredientes, son los bajos presupuestos, que de por sí eran bajos o nulos antes de la crisis política y economica que hace crisis en la cuarta transformación. Los políticos deberán aprender o a invertir de su bolsillo o a trabajar con el mínimo posible o financiamientos alternos, aunque quién sabe si lo logren, sobre todo si no centan con la posibilidad de triunfo.

Y es que en el Congreso de la Unión, ni a los legisladores aliados de López Obrador, ni a sus contrincantes, se les ve siquiera un poquito de interés por abrir las facilidades a la participación de la sociedad civil a través de los candidatos ciudadanos, con tal de mantener el monopolio de las posiciones del poder por la vía casi exclusiva de los partidos políticos.

Empero, está más que claro que la ciudadanía ya está cansada de la inoperancia, la inutilidad y la traición de los partidos políticos, así sean de ideología de izquierda, de centro o de derecha, por lo que se plegaron totalmente al liderazgo personalísimo de Andrés Manuel López Obrador, aún con todas sus contradicciones ideológicas de mostrarse como izquierdista, pero acabar con la laicidad del estado mexicano; decirse liberal, pero entregarse peor que Santa Ana a los intereses del imperio norteamericano; de predicar un discurso nacionalista, pero acabar con todas las fuentes de creación de riqueza y dedicarse exclusivamente a repartir limosnas fiscales a sus bases electorales; de presumir apego a la legalidad, pero destrozar Constitución, leyes, instituciones y derechos laborales de los servidores públicos.

No obstante, nada de esto importa a los partidos políticos, los grupos de interés que los controlan y explotan para uso personal y de grupúsculos, esperan únicamente la llegada de las prerrogativas económicas de ley, así como las fechas electorales para seguir con el reparto de prebendas entre los secuaces, a sabiendas que desde el Congreso de la Unión nadie osará atentar contra esta politiquería que aniquila a la incipiente democracia mexicana, para reducirla a una lucha de intereses mezquinos, retrocediendo a la nación mexicana a los tiempos del porfiriato y de la posterior lucha salvaje de la etapa revolucionaria.

Podría pensarse en candidatos ciudadanos o movimientos ciudadanos también, pero como que aún se ve distante una opción así. Se requiere de mucha presencia y prestancia en los candidatos y ese es uno de los faltantes.

México no merece que su destino quede atados a los intereses y ambiciones de unos cuantos ambiciosos y vividores de la política, por lo que seguramente estaremos por ver una furibunda reacción ciudadana para exigir de la política mexicana, apego a la legalidad, la democracia y la libertad, como ha sucedido en otras naciones con estos mismos vicios, ¿no le parece a usted, estimado lector?