Lo ví en la librería

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Lo ví en la librería y siendo 100% honesta no me atrapó, con portada opaca y no muy hermosa, pasó desapercibido ante mis ojos, no le presté atención, pero el poder de las redes, los encuentros literarios que tienen lugar en la pantalla, esos encuentros hechos fantasía a través de una red muy pobre de internet, un sillón con un gato a cuestas o un reflejo de la realidad del domingo, así, a través de un live en Instagram fue que descubrí a esta autora y busqué su trabajo, Alaíde Ventura Medina (Xalapa, 1985), una escritora relativamente nueva que desde CASA OCTAVIA, residencia para escritoras de la que tanto hemos oído, obtuvo la pauta  Alaíde para crear y no dejar de creer.

A través de los años y desde que decidió escribir le costó mucho poder posicionar sus –ahora dos– títulos  entre los concursos de literatura más importantes de  nuestro país. En el 2018, lanzó Como caracol, que por cierto no he podido conseguir en ningún lado, y en 2019,  Entre los rotos una joya fantástica que despertó en mí, recuerdos que estaban muy escondidos…

Entre los rotos nos reconocemos fácilmente. Nos atraemos y repelemos en igual medida. Conformamos un gremio triste y derrotado. Somos la aldea que se fundó junto al volcán, la ciudad que se alzó sobre terreno inestable.

Entre los rotos, Premio Mauricio Achar Literatura Random House 2019, es una novela curiosamente cautivadora, un libro para leer en una tarde, o como yo, en tres tardes porque la tristeza y los pensamientos no dejaban continuar, es un relato desde los ojos de una narradora que nunca dice su nombre, una narradora que sitúa una historia en medio de una familia muy triste, un padre violento, un hermano con un voto de silencio, una madre sumisa y bondadosa y una abuela maravillosa.

 

Nuestra narradora nos lleva por los caminos de recuerdos de su niñez hasta su juventud a través de un cúmulo de fotos tomadas por Julián, su hermano, quien siempre cargaba la cámara del abuelo y desde ese lugar silencioso narra sus más profundas desdichas: el crecer en un hogar herido, un hogar violentado  y sobre todo manipulado. Desde mi sillón lo describo como una oda a los momentos que definen a las familias, ésos que nos hacen sentir la pureza de los sentimientos todos; el odio, el rencor, la ironía, la vergüenza, la desesperación y la magnitud de una relación rota.

 

La narrativa de Alaíde es lo más mágico del libro, una prosa divina, un diccionario de términos y complicaciones crecientes en la mente de una niña de ocho años. Ví reflejada una muy buena parte de mi niñez, de mi complicidad con mi madre y mi hermano, no lograba adivinar cuál sentimiento me invadía hasta que entendí que se trataba de un recorrido por el silencio y las heridas derivadas de un tipo de violencia emocional, cabizbaja logre terminarlo, y no puedo hacer otra cosa que recomendarlo, definitivamente lo necesitan, qué gran promesa es Alaíde, apoyemos a nuestras escritoras siempre.