LOS AMIGOS DE FREUD

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Ellos a veces parecen imposibles, en realidad, casi siempre, es una constante verlos de esa manera; sin embargo, debemos tener la fortaleza para seguir detrás de ellos, tal vez en ese intento logremos agarrarlos.

Ellos no se toman a través de la fuerza, a través de la astucia, son imposibles de someter, dominar, secuestrar, eso sí, se pueden perder fácilmente y a su vez destruir si logramos tenerlos.

Ellos son muchas veces improbables, diría que imposibles cuanto más tamaño o peso tengan, pero lo que sí tengo certeza que son inevitables casi siempre.

Ellos saben de derrotas, saben de dolor, saben de muertes, saben de amor, pero lo que sí tienen claro, que si te vences y dejas de intentar, serán imposible de lograr.

Ellos no saben de razas, de tamaños, de valores, de defectos, pero sobre todo no saben de edades, porque ellos no envejecen, ellos nacieron bebiendo el elixir de la vida eterna.

Ellos apuestan por los que creen, no importa que duden, pero que actúen, con perseverancia, con el alma fuerte, y la mente despejada, para no perder la brújula a pesar de las dificultades, porque los caminos sin dificultades no serían caminos, serían una línea recta despejada que no te lleva a nada.

Ellos son determinación, esfuerzo constante, dedicación, disciplina, paciencia, pasión, pero también son dubitación, pereza, desilusión, desamor, engaño, tropiezos, abandono y perdición.

Ellos son sumamente necesarios, son los cimientos de una casa, de una pareja, de un matrimonio, de un nacimiento, de una celebración, de un logro, de un objetivo, son extremadamente necesarios para cualquier paso que damos.

Ellos hacen de nuestras acciones posibles, o imposibles, y eso dependerá de cuántos deseos tenemos de realizarlas, o de dejarlas ir.

¡Ellos siempre son almacenados consciente o inconscientemente en nuestro corazón, algunas veces los descubrimos, otras creemos haberlos descubierto, pero nos topamos con un STOP!, camino equivocado, pon direccional y gira a la derecha, o a la izquierda, pero cambia de camino, la ruta es errada.

Ellos suelen jugar al constante policía bueno, policía malo. Los buenos tienden a llevar consigo una dosis alta de locura, de creatividad, de pasión, de ímpetu. Los malos, tienden a estar llenos de avaricia, de poder, de engaños, de humillaciones, de destrucción muchas veces absoluta.

Ellos suelen ser todas las respuestas que esperamos o buscamos, a las preguntas del pasado, del hoy, del mañana, de cada instante en el que aún estamos respirando.

Ellos no son amigos de las pesadillas, las repugnan, se pelean con ellas, se les enfrentan, de tal manera, que cuando tomamos consciencia, ellas se habrán ido sin dejar rastro.

Ellos despiertos, son los mejores amigos de la esperanza, la quieren, la miman, la abrazan, la protegen, la veneran, la toman como base y fuerza, para dar el paso siguiente.

Ellos son responsabilidad, siempre suelen ser la responsabilidad más grande de nuestras vidas, que no es una, son varias, que muchas veces se acumulan y nos asfixian, y otras veces, se pueden manejar con sabiduría, calma, objetividad, sin pausa, pero sin prisa.

Ellos son la dupla perfecta del atrevimiento, del coraje, de la vehemencia, de la simple, pero tan preciada, compleja y difícil de mantener, libertad.

Ellos compiten constantemente y sin perder el aliento, contra el arrepentimiento, porque si él gana, ellos desaparecen, y muchas veces para siempre.

Ellos están manchados muchas veces de sangre, de sudor constante que cae por sus frentes, pero si llevan coraje en sus venas, nunca se detienen.

Ellos suelen ser abandonados, más veces de los que uno cree, por falta de tiempo, pero como diría mi frase clicé: Si se quiere, todo se puede, porque el tiempo es relativo, depende de los ojos de quien lo vive y lo ve.

Ellos son las víctimas clásicas y recurrentes, del famoso miedo al fracaso. ¿Quién dijo que la búsqueda de victoria no implica siempre la posibilidad del fracaso?

Ellos viven hambrientos de caricias, porque finalmente siempre se suelen convertir en los hijos de nuestra alma y las huellas de nuestros logros.

Ellos son inmortales, el problema está en que las personas somos mortales y a veces morimos mientras que seguimos vivas.

Y así mi vida ocurre, cuando ellos pasan a ser más grandes que mis excusas, ellos, mis sueños.