Los cambios en diciembre

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Se vive más lento en diciembre, se respira franqueza, cansancio, pero ganas de gastar, entendí que no bastan los pretextos para regalar, pero sí bastan dos minutos para sentirse pleno, gracias a las tardes frías pude limpiar mi closet y embarcarme en una venta de ropa de segunda mano, inventariar la falta de minimalismo en mi closet y resetear mis gustos, también gracias a estas tardes frías disfruté más el sillón, las revistas, mi té en la taza más grande, mi vela con olor a galleta de jengibre con caramelo y mi gusto culposo por ver todas las películas más dulces y absurdas sobre navidad.

Me dejé crecer las uñas y me atrasé con el libro que tengo pendiente, les platico que es Midnight sun, de Stephenie Meyer, sí, la creadora de la saga de Crepúsculo, que aunque no es lo que la literatura estaba esperando, a mí me convirtió a la lectura; cuando tenía 17 años, me devoré cada página y ahora nos regala la misma historia contada desde los ojos de Edward Cullen, el vampiro blanco y absurdo de la saga, les confieso algo, estoy atascada, no avanzo, no lo estoy disfrutando como pensé que lo haría, pero no me voy a presionar, dejaré que las noches corran y avanzaré como pueda.

En la televisión estoy viendo varias cosas a la vez, ya saben cómo soy, The Crown, Patria y The Queen’s Gambit, estoy enamorada de las tres, tan diferentes, con mujeres poderosas a la cabeza y un toque de locura, también, decoramos el árbol de navidad, colgué la corona y compré mandarinas, que aunque nunca he entendido el gusto máximo por ellas, en lo particular, cuando hace frio una mandarina no es mi opción número uno, no entiendo como la de ustedes sí…

Disfruten los primero días de diciembre, abrácenlos, escuchen podcasts, cambien las sábanas por unas de franela y compren papel para envolver. Les quiero.