Los zapatistas en Toluca
Este 2019 es el año de Zapata y, por obvias razones, en las conmemoraciones abril es el mes más importante. Toda la documentación oficial de instancias gubernamentales en todos los niveles contiene la leyenda 2019, Año del Centésimo Aniversario Luctuoso de Emiliano Zapata Salazar. El Caudillo del Sur. En todo el país hubo ceremonias el día 10 para recordarlo. En suma, este año los mexicanos estamos en modo de festejar a nuestro genuino luchador social contra las injusticias, aunque el gobierno federal haya contaminado dicha conmemoración con el tema de la Conquista y la exigencia del perdón.
Y aunque parezca un tema ya muy sobado, aún faltan muchas cosas por saber sobre uno de los más importantes héroes del panteón patrio y el movimiento agrarista que originó. Por ejemplo, ¿cuál fue la presencia del zapatismo en Toluca? Hay que comenzar por decir que Zapata nunca puso un pie en esta ciudad capital mexiquense, pero los zapatistas si que llegaron hasta acá.
Son los años que van de 1913 a 1915. Luego de que el Chacal Victoriano Huerta consuma el golpe al presidente con Madero con su asesinato en febrero de 1913, el Estado de México es ocupado por tropas federales. En Toluca, el gobernador Manuel Medina Garduño muestra sumisión al huertismo. Poco después, en un simulacro comicial es electo nuevo gobernador Francisco León de la Barra, aquél que sucedió al dictador Porfirio Díaz como presidente y que, en medio año que fue primer mandatario del país, hizo lo posible por dinamitar la buena relación que existía entre Madero y Zapata.
No obstante, parece ser que a de la Barra no le sienta bien el clima de Toluca y no pasa mucho tiempo acá. Realmente los gobernantes son los huertistas José Refugio Velasco y Joaquín Beltrán, quienes ponen todo su empeño en evitar que los zapatistas, que ya azotan el sur del Estado, se desborden sobre la capital estatal y por ello, cuando obtienen alguna victoria, se traen a Toluca a los prisioneros o de plano los ajustician sumariamente.
Un año después, a mediados de 1914, la revolución constitucionalista ha vencido a las tropas federales y el Chacal Huerta ha huido del país, por lo que los huertistas también abandonan Toluca. El día 27 de agosto el general Francisco Murguía entra a Toluca y toma posesión de la gubernatura. Para ese momento los zapatistas siguen azotando el sur del Estado y, si antes eran una amenaza para el huertismo, ahora lo son para los carrancistas. A pesar de todo, Murguía también logra contenerlos y además deja una honda huella en esta capital, pues se le considera buen gobernante.
Luego, en octubre de 1914, se reúne la Convención en Aguascalientes, en la que los principales jefes revolucionarios no logran arreglar sus diferencias. Entonces Carranza se repliega hacia a Veracruz con sus tropas y Murguía debe abandonar Toluca. Las tropas populares villistas y zapatistas aprovechan el momento para avanzar hacia la capital del país. En este momento Toluca queda desprotegida y entra al relevo el gobernador Rafael M. Hidalgo.
Los zapatistas en suelo mexiquense también aprovechan y es cuando los generales Francisco Pacheco y Genovevo de la O entran a Toluca. El día 14 de diciembre del año 14 imponen como gobernador a un joven de 21 años, nacido en Tlalnepantla, que apenas cuatro años antes estudia medicina en la ciudad de México y que ha cambiado el bisturí por la guerrilla agrarista: el legendario dos veces gobernador y humanista Gustavo Baz Prada.
El periodista Alfonso León García hace un retrato de aquel joven de quien las tropas se burlan gritándole “adiós, señor Gobernador”: …pelo castaño oscuro, cejas como el pelo, ojos cafés, color blanco, labios gruesos, nariz recta, barba enbozo, con varios lunares en la cara, estudiante, soltero. No obstante, al asumir como gobernador, aquel “mozalbete” ya es coronel de caballería.
De acuerdo al historiador Alfonso Sánchez García: Lo que más le agradecieron los mexiquenses de esos días fue que, con una mano tan firme y dura insólita en un jovencillo de 20 años, evitó el saqueo y las depredaciones de una tropa cerril acostumbrada a imponer su feroz voluntad y a saciar como fuera sus peores instintos. Con Baz en Palacio de Gobierno hubo tranquilidad y alimento. De esta forma, Baz también deja una impresión extraordinaria en Toluca.
Es por ello que la Convención Hidrocálida, viéndose acorralada por los constitucionalistas, decide alojarse en Toluca entre julio y octubre de 1914, reuniéndose en el antiguo Hotel San Carlos de los Portales. Pronto las cosas comienzan a dar un giro favorable y definitivo para los carrancistas, por lo que, tanto la Convención como el Gobernador Baz deben marcharse de Toluca para no mantener el estado de guerra. Y a pesar de que los zapatistas siguen incendiando el sur del Estado, éstos no volverán jamás a nuestra capital.
Bueno, debo matizar el hecho de que los zapatistas no volverán jamás a Toluca pues, en primer lugar, lo hicieron bajo la forma de libros de texto y láminas escolares con las cuáles muchos nos formamos en la ideología del nacionalismo revolucionario y por ello consideramos al Caudillo del Sur un gran héroe. Además, en la primera mitad de la década de los 70 el presidente Luis Echeverría develó una estatua ecuestre del prócer que en su momento, cuando estuvo ubicada a la mera entrada del Paseo Tollocan sobre un gran basamento, fue una de las estatuas ecuestres más grandes del mundo. Por si fuera poco, el 5 de marzo del año 2001 la Caravana del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, con el Subcomandante Marcos al frente, pasó por Toluca en su camino rumbo a ciudad de México con su exigencia de paz y dignidad.
Es así como a 100 años del asesinato del Caudillo del Sur, su impronta y su ejemplo de lucha por la justicia social sigue viviendo más fuerte que nunca en el imaginario colectivo de los mexicanos, no se diga en el de los toluqueños.



