Máquina del tiempo
Renovarse o morir
dijo Matusalén en su lecho de muerte
y Sansón al mirarse al espejo,
vuelto un filisteo rasurado y prudente.
La ironía asomó su rostro
en el puente ascendente del fracaso
y la tristeza perenne.
Más allá de la fortuna está el odio
por la decencia y los quehaceres.
¿A dónde iré con mis preguntas
inservibles y ecuestres?
Quise por una vez levantar epopeyas,
cascadas batientes aguardando caída,
pude apenas hace llover lloviznas
y un poco de tornados de harina.
El viaje que me propuse
era a todas vistas difícil de realizar;
la Apia Via obstaculizada,
el camino amarillo, un sueño de antaño,
síndrome del impostor Jungiano.
Todas esas ideas se acumulan en
el polvo de la alegría.
MI espíritu, El Magno, descendió
de los Urales, engañó a Eco,
emperatriz sin cetro, mujer
orillada a dar las buenas tardes.
Hay gestas que se ganan sin lucharse.

