Millones de ninis: ni equipados, ni conectados, ni estudiando, ni trabajando…

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Se quedaron en casa sin acceso a internet gratuito, sin tableta, sin computadora, sin celular, sin butaca y sin pizarrón.

No. No están en la parte más remota de alguna sierra o territorio olvidado. Priscila y Joselin rentan en El Seminario, en plena capital del Estado de México.

No. No son estudiantes de una escuela unitaria, rural o semiurbana. Pris y Jos son alumnas de la prestigiada Secundaria 5, Anexa a la Escuela Normal Superior del Estado de México, en Toluca; escuela de la que han egresado muchos toluqueños que hoy son excelentes profesionistas, funcionarios de alto nivel y políticos encumbrados.

No. No es que sean tecnofobas. Pris y Jos pagan el saldo rojo de un sistema reprobado en el uso de las tecnologías educativas y de la comunicación.

Como ellas, hoy se cuentan por millones a los ninis porque son niños, adolescentes y jóvenes que ni están equipados, ni conectados, ni estudiando, ni trabajando…

Son estudiantes funcionales, están inscritos de manera formal pero se enfrentan a un sistema educativo tullido, incapaz de brindar respuestas tecnológicas, insolvente para convocar a diversos sectores de la población para acercar las tecnologías a los hogares de los estudiantes.

Una quiebra del sistema educativo que evidencia la incompetencia de funcionarios que nada saben de educación ni sienten compromiso con la formación intergeneracional.

Incluso, el sistema educativo queda destrozado por la falta de hábitos para el estudio independiente, para la búsqueda de información de calidad académica en Internet, para la organización del tiempo y para la automotivación con fines de superación de manera autodidacta.

Aun cuando a través del celular los estudiantes obtengan los documentos para estudio, sin una impresora y con ingresos mínimos o en franco desempleo de sus padres, las impresiones e idas a los cibers también limitan el avance de los alumnos.

Pris y Jos reciben ánimo de su orientadora quien les recomienda que no desesperen ante la ausencia de poder registrar evidencias o aparecer con calificaciones parciales en blanco.

Las contradicciones emergen. En plena pandemia se pagaron alrededor de mil millones de pesos para asegurar los edificios escolares que ningún alumno o maestro pisará hasta el ciclo escolar septiembre 2021 a julio 2022, negocio redondo que no resuelve las necesidades tecnológicas de maestros y estudiantes. Se le pagaron a un beneficiario directo del periodo neoliberal: Salinas Pliego.

Hoy, Telcel cobra $200.00 pesos anuales por una fianza a los usuarios de celular que no les deben ni equipo ni servicio de telefonía. Un robo de Carlos Slim, el empresario neoliberal más favorecido por la mafia del poder comandada por Carlos Salinas, un Slim ahora premiado y puesto como ejemplo del combate a la corrupción y la lucha contra el neoliberalismo o lo que sea que signifique la 4T.

En 2018, en su Evaluación de Toluca, ciudad inteligente y sustentable, Verónica Miranda Rosales, Juan Roberto Calderón Maya y Francisco Javier Rosas Ferrusca concluyeron: “Una de los puntos necesarios para que una ciudad sea considerada como inteligente y sustentable, es la población –smart people–, para el caso de Toluca se observa que al ser la capital estatal y formar parte de una zona metropolitana cuenta con 70% de la población total mayor de 18 años, lo que significa que asociado a los niveles educativos y la oferta educativa presente, este sector poblacional se enfoca al uso de la tecnología, tanto para desempeñar su trabajo como para vincularse con otras ciudades, mejorar su calidad de vida y prevenir la contaminación ambiental. (Sin embargo, a Toluca se le aplica) una de las mayores críticas a los modelos de ciudad inteligente es que son inaccesibles para los habitantes de clases medias y bajas, las cuales en principio podrían quedar excluidas del desarrollo” (EVALUACIÓN DE TOLUCA, CIUDAD INTELIGENTE Y SUSTENTABLE – RU-Económicas (unam.mx)).