Muros y Soledad; Dos Poemas
Muros
En un parpadeo de mis ojos
derramas piel
en este cuerpo,
arrancas palabras
no escritas,
controlas la puerta
de sueños
carentes de alas.
Al compás
del sube y baja,
brillan,
sonríen;
bailan
tus pezones.
Los muros de la alcoba
se hacen viejos,
incoloros,
sordos.
Soledad
Mi piel no es tuya,
aun cuando comulgue
en esos muslos,
se embriague
en el ombligo
y respire en carrizos
de tus senos.
No es tuya mi piel,
no importa
lo que diga el eco
de esas sábanas,
que pronto olvidarán
tu nombre.
Sabes
que mi piel no es tuya,
y olvidaré a tu piel
cuando abordes el taxi
que te separe de mí.

