Natura de mis cariños –Tres sonetos y algo más–
¡Ay, naturaleza!, Diosa inmensa, qué bella luces desnuda de manipulaciones, desde que apareces por las mañanas en el sol que se encumbra en tus montañas y nos mandas tu beso temprano, con la alegría de la serenata que te ofrecen los pájaros. No dejas de lucir tu belleza aunque termine el día. En el ocaso plateado, te vistes de luna llena, con tu albornoz bordado de estrellas.
Qué bella eres, cuando tu hermosura, en el mar la reflejas.
¡Ay, Natura!, cómo olvidar aquellos tiempos, de mis días de primavera, donde pintaba mis labios con el carmín de tus rosas y mis pasos presurosos intentaban alcanzar a las mariposas.
Siempre regresaré, al campo de mi niñez y de mis cariños, porque en mi memoria, los años no han podido aminorar tu brillo y es así como te miro… y así como me colmas:
~•~
El campo tiene flores de todos los aromas
con árboles distintos que muestran su belleza,
en él bebí la leche del pecho de una alteza
rodeada de gorriones, jilgueros y palomas.
Mi madre, por supuesto, se lleva los diplomas
por todas mis historias de infancia que encabeza
y tiene igual que el campo la paz y la pureza
un cofre donde guarda mis brincos y maromas.
La fauna de natura ¡qué bella y pizpireta!
Entre árboles y arbustos esconde sus locuras,
el manto de la noche abraza su silueta
y a mí me resguardaba mis sueños y aventuras,
recuerdo que en los llanos lanzaba mi cometa
y nunca olvidaré del campo sus ternuras.
~ •~
Abrázame, Natura, como cuando era niña, necesito tu abrazo de pureza y vida. Eres perfecta, siendo tú misma, no necesitas maquillar nada, me encanta verte contorneándote al natural, en tu pasarela de estaciones, exquisita, perfumada y colorida.
¡Ay, campiña!, qué rico tu aroma y más, aquel que usabas en mis años de niña, de ahí mis anhelos y mis deseos por tus paisajes, de ahí mi necesidad de tu paz y tu armonía.
~ •~
Que renazca el fulgor en la colina
y natura nos muestre sus tesoros,
que se escuchen conciertos de los loros
y que salga cantando la gallina.
Que retoce la oveja danzarina
en los campos agrestes con los toros,
que relinchen y troten potros moros
con su amiga tormenta, la canina.
Que la lluvia fecunde ya a la tierra
y que broten robustos los frutales
mientras pasta contenta la becerra.
Que en el bosque convivan animales
y en las grandes ciudades y en la sierra
… ¡Valoremos paisajes naturales!
~ •~
Déjame, quererte, cuidarte y honrarte, campo verde de mis recuerdos, en mi pequeño jardín, donde guardo un poco de tu hermosura. Déjame abrazarte, como alguna vez, me abrazaste, quédate en mí, porque yo estoy feliz junto a los aromas de tus flores.
~•~
Mis recuerdos de infancia, tienen bellos colores
donde yo era princesa de mi propio castillo
que entonaba canciones con el mirlo y el grillo
con un coro de gallos aplaudidos por flores.
En aquella casita de sinceros amores
con tejados y adobes de matiz amarillo,
un rebaño de ovejas le ponía mucho brillo
al correr en los pastos de profundos verdores.
El celeste del cielo no lo he visto jamás
ni una noche estrellada con inmensos luceros,
un crepúsculo rojo para mí nada más,
en mi encino precioso de quimeras con Eros,
era un sueño de ensueño, de armonioso compás,
el vivir en un mundo de preciosos senderos.

