+Nemer y la seguridad en el Nemesio Diez; los gritos, los brincos, las pintas, los daños, en la marcha por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora en Toluca
La frase:
El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos.
SIMONE DE BAUVOIR
ERNESTO NEMER Y LA SEGURIDAD EN EL FUTBOL: El Secretaio General de Gobierno Ernesto Nemer Álvarez presidió la reunión de trabajo con el Secretaerio de Seguridad Rodrigo Martínez Celis, el presidente del Deportivo Toluca Francisco Suinaga y directivos de esta institución, con el fin de reforzar las acciones y protocolos para prevenir hechos lamentables, como los sucedidos en el estadio “Corregidora” en Querétaro.
Cabe hacer notar que Nemer Álvarez es gran aficionado del Toluca y obviamente del futbol.
UN DÍA ATIPICO EN TOLUCA CON LAS MUJERES

La que no brinque es poli, la que no brinque es macho, fueron parte de los gritos de cientos de mujeres que celebraron el Día de la Mujer Trabajadora, a lo largo de diversas calles de Toluca, desde Paseo Xinantécatl hasta Ignacio Rayón, y desde ahí a Lerdo, hasta llegar a la sede de la Secretaría de la Mujer.
Pintas por todos lados, destrozos en algunos casos, como los vidrios de la Universidad Tec Milenio, sobre avenida Hidalgo. Algunos de los grupos manifestantes marcharon con hombres, aparentemente padres de algunas de las mujeres que iban en los contingentes. Quizá esa fue la novedad en la conmemoración sui géneris.
Muchas madres de familia fueron por sus hijos, tanto a escuelas oficiales como particulares o fifís como diría el predicador de palacio y por ello se los llevaron también al recorrido a pie por la ciudad.
En el centro de Toluca, todos los comercios cerrados, unos por miedo, otros por precaución. El caso es que las pérdidas seguramente son tan importantes como las causadas por la pandemia.
La iglesia de Santa María de Guadalupe, cuya fachada remodeló Juan Rodolfo Sánchez en su primer trienio de gobierno municipal, fue resguardada por grupos religiosos que se enfrentaron a la acción de las mujeres marchistas, cuya fuerza, decían ellas, se dejó sentir en toda la ciudad o al menos en los puntos importantes.
Las queremos vivas, era otra de las consignas que lanzaban las manifestantes, entre caminata y saltos, bailes y gritos.
Sin embargo, ni la Catedral, ni las vallas en el entorno del Jardín de los Mártires que está siendo remodelado, se salvaron del accionar y el ímpetu de las mujeres.
En el caso de Catedral, por más que hubo resguardo, tanto de fieles católicos como de policías y vallas, las feministas lograron pintarrajear la fachada; es decir ni la justicia terrenal, representada por los policías, ni la justicia divina, representada por el Ángel de la guarda del templo más importante de la Arquidiócesis, lograron impedir el daño.

Lo mismo pasó con el Jardín de los Mártires, cuyas vallas cedieron ante la fuerza de decenas de mujeres que las levantaron para ver lo que sucede ahí, una especie de plancha como en algún tiempo estuvo el gran centro de reunión de los toluqueños y de muchos mexiquenses.
Obvio así no va a quedar, pero la curiosidad –al fin mujeres– las hizo develar la incógnita.
Las sedes de los cuatro poderes, el Legislativo, el Ejecutivo, el Judicial y el Eclesiástico fueron protegidas por cientos de policías, quizá una de las más grandes concentraciones de los mismos, que nos mostraron, en todo su intensidad la verdadera vocación de la policía actual:
Ser meros espectadores de los delitos que se cometen y además, no cumplir con el cometido, pues a pesar de la presencia de los uniformados hubo daños que lamentar y qué reparar con los impuestos de todos los mexiquenses, quizá incluidos los de las propias manifestantes… bueno si es que pagan impuestos.
Menos mal que hasta el momento de escribir esta columna, no había daños para las propias manifestantes, como si se dieron en la ciudad de México, en donde por romper los cristales en una de las entradas al Metro resultaron heridas, son integrantes del llamado Bloque Negro.
Pero, ¿cuál es el origen de estas manifestaciones, que han degenerado en daños para comercios, monumentos y fachadas de las ciudades?
TODO SE INICIÓ EN 1908
El 8 de marzo de 1908, un suceso transcendental marcó la historia del trabajo y la lucha sindical en el mundo entero: 129 mujeres murieron en un incendio en la fábrica Cotton, de Nueva York, Estados Unidos, luego de que se declararan en huelga con permanencia en su lugar de trabajo.
El motivo era la búsqueda de una reducción de jornada laboral a 10 horas, un salario igual al que percibían los hombres que hacían las mismas actividades y las malas condiciones de trabajo que padecían. El dueño de la fábrica ordenó cerrar las puertas del edificio para que las mujeres desistieran y abandonaran el lugar.
Sin embargo, el resultado fue la muerte de las obreras que se encontraban en el interior de la fábrica. Ese mismo año, el 3 de mayo, se realizó un acto por el día de la mujer en Chicago, preámbulo para que el 28 de febrero de 1909, en Nueva York, se conmemoró por primera vez el Día Nacional de la Mujer.
Con este antecedente, un año después, en 1910, se desarrolló la segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, en la capital danesa, Copenhague. El tema central fue el sufragio universal para todas las mujeres, y por moción Clara Zetkin, líder del levantamiento de las 20,000, se proclamó oficialmente el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en homenaje a las mujeres caídas en la huelga de 1908.
En 1975, la ONU celebró el Año Internacional de la Mujer. En diciembre de 1977, la Asamblea General de la ONU en su Resolución 32/142 invitó a todos los estados a que proclamasen, de acuerdo a sus tradiciones históricas y costumbres nacionales, una jornada como Día de las Naciones Unidas para los derechos de la mujer y la paz internacional y que informaran de ello al Secretario General. Así, por ejemplo, Chile declaró el 8 de marzo como Día internacional de la mujer. De hecho, tal y como informa Naciones Unidas a propósito del 8 de marzo de 2011, en esa fecha en muchas partes del mundo se celebra el 100º aniversario del Día Internacional de la Mujer.
ARIANNA STASINOPOULOS

El hombre y la mujer son iguales como seres humanos, esto es, ninguno es inferior o superior respecto al otro. Pero toda proclama es que son diferentes en su naturaleza sexual. La diferencia entre los sexos se debe a que ambos tienen una misión y una función distintas en la vida. La mujer representa los valores de la vida. El hombre representa la abstracción, la mecánica. La mujer representa el calor humano, la ternura, la proximidad. Así lo dice la escritora Ariana Stasinopoulos –después Ariana Huffington–, al contraer matrimonio, en su famoso libro La mujer femenina.
Entre los hombres más que entre las mujeres se encuentran los genios y los idiotas, los gigantes y los enanos, y que si la proporción más débil de las mujeres en las escalas superiores de la sociedad es debida al hecho de que a fuerza de ser tratadas como seres inferiores lo llegan a ser, señala también.
Arianna Stasinopoulos en la solpa de su libro La Mujer femenina dice Calvino pretendía convertir el mundo en un monasterio; las partidarias del Movimiento de Liberación Femenina quieren convertirlo en un orfanato. Esta polémica obra pulveriza la arrogancia intelectual del movimiento de las Women’s Lib, que destruiría la familia y conmocionaría al mundo con el solo propósito de compensar las inadaptaciones y problemas sexuales de sus dirigentes.
Arianna Huffington nació como Arianna Stasinopoulos en Atenas, Grecia; es la hija de Konstantinos –periodista y consultor de gestión– y Elli –nacida Georgiadi–Stasinopoulos, y es la hermana de Agapi –una autora, locutora y actriz–. Cuando tenía 11 años sus padres se separaron, quedando Arianna al cuidado de su madre.
Se mudó al Reino a la edad de 16 años y estudió Economía en el Girton College de Cambridge, donde con 21 años llegó a ser presidenta de la Cambridge Union Society, una prestigiosa comunidad de debate que en sus casi dos siglos de existencia sólo había sido presidida por dos mujeres.
Tras las distintas marchas, sus manifestaciones y consecuencias, la ciudad volvió a la normalidad. Fue el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Se puede decir que ha pasado el tiempo, pero las cosas no cambian.


