NI TE ASOMES
Soledad,
Soledad que ansía espejos gigantes
Que gotea siglos en las frentes de los ciegos
Soledad que vuela
Regodeándose en los giros,
Planeando, divisando
Con la serenidad de quien no necesita caminar
Soledad, aquella que se conserva,
Que se conserva en una conversación
Hablando bien y mal de ella,
Pero nunca con desprecio,
En realidad
Con la secreta envidia del primer sorbo de café
Entrañable, entrañable como un amigo
Envidiando a esa soledad
Cuando nos damos cuenta de lo imposible
De romper con algunos grupos,
Con algunos animales
Con ciertas hembras disfrazadas de mujer
Con perfume barato
Y con labial de 24 horas de vida
Y las otras,
Las de cara lavada y voz lavada
Que hablan grueso,
A pesar de su dulzura
Envidiamos a esa soledad
Que la conocemos
Por elección
Por obligación
Por abandono
Porque no hay más remedio
Porque vino a instalarse en nuestra casa
En fin, enamorados de ella
Como reza la ley popular
Que
Viene cuando no se le llama
Y se va cuando
Más la queremos.

