No comprendo

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El sentimiento encontrado por A.S. y Dana era casi perfecto, tenían un lazo irrompible, algo que podía durar mucho tiempo, si así lo querían ambos. Pero muy dentro de él no podía mentirse y sabía que P.T. era la única que verdaderamente quería. Es un tipo de noviazgo extraño el que ellos tienen, es gracias a este que podemos conocer más detalles de la chica española y de nuestro seudónimo. Su familia, sus pasatiempos y lo qué es la felicidad para ambos.

Mediante las citas pasan más literatura significa este diario y mayor valor tiene para mí. Es como si conociera al seudónimo de toda la vida. Su forma de narrar es lo que me causa ser él y tratarme de meter como si fuera mi vida. La suprarealidad descrita es concreta, en un pasado algo lejano y esto es lo que me hace acercarme tanto, creérmela de verdad.

Mi investigación cuadraba en la forma de actuar a alguien que siempre me cuidó, sin embargo, pensaba que era demasiado obvio para ser verdad. Así que en vacaciones de verano fui a la casa de mis abuelos paternos. Dos años con el diario y al fin tenía dos posibles respuestas: Mi abuela materna me dijo que del esposo de una de sus hijas, es decir, uno de mis tíos, llamado Arnulfo Suárez; qué él se había ido de intercambio y en la carrera conoció a la hermana de mi papá.

Y la segunda respuesta… bueno me la reservaré para después, queda mucho por citar:

“17 de noviembre del 2017

Supongo que le gustó el regalo que le di a Dana, pero a partir de ayer la conversación se hizo demasiado monótona. Parecía que todo el día de hoy quisiera evitarme. Creo 100 sonetos de amor fue un libro muy intenso.  Algo que no mencioné hace dos días, antes de empacarlo y meterlo a la mochila, decidí volver a leerlos y encontré un poema bastante peculiar. Mismo que me hizo recordar a P.T. y no a Dana.

Dicen que un bueno poema te hace leerlo una y otra vez; lo leí cinco veces y después lo copié en uno de mis cuadernos. Se supone que estoy enamorado de la española y no puedo dejar de pensar en P.T. Nuevamente siento este dilema, esta confusión y creo que las cosas se están intercambiando de lugar. Especialmente porque hoy hable con la chica de apellido Turner fuera de la clase de español. Será que ya di el cuarto paso sin necesidad de salir y telefonearle.

En el primer receso como era de costumbre estaba recostado en el piso. Observándolo todo, como si fuera un halcón, la tranquilidad me invadió y pronto sentí la necesidad de dormir. Troné mi cuello y a la hora de acomodarme, a tan sólo dos metros estaba ella. Mis ojos se pusieron redondos como canicas. La saludé amablemente con el brazo y ella hizo lo mismo. El sueño me abordaba, pero sentí el impulso de sentarme con P.T. Me paré y me puse a su lado:

–¿Por qué tan sola?– pregunté.

–Lo mismo te pregunto.– respondió.

–Pues siempre me agrada estar así, disfruto de la paz y la tranquilidad de estar solo.– mencioné.

–Nunca lo había pensado así, pero creo que hago exactamente lo mismo.– dijo ella.

–Lo malo es que algunas veces tanta paz termina por meterme en estado entre el sueño y la alerta.–

–¿Por qué no simplemente lo haces?– dudó hacia mí.

–Pues para dormir necesito una cómoda almohada.– contesté.

–Si quieres hazlo, pero te diré algo que siempre me dice mi madre no sirvo como recargadera.– mencionó.

Era como si me hubiera leído el pensamiento. Tenía una verdadera adivina, bruja o hechicera en frente de mí.

–¿Cómo lo supiste?– pregunté.

–Tus ojos lo piden a gritos, así que adelante.– respondió.

–Pero quiero seguir hablando contigo.– exclamé.

–Puedes hacerlo aún con los ojos cerrados.–

El pesar de mi sentir ganó y me recosté en sus delgadas piernas, algo mucho mejor que el suelo.

–Y dime ¿Por qué no estás con tu novia?– preguntó.

–Me ha evitado todo el día, pensé que era mejor estar aquí.– contesté.

–Posiblemente eso signifiqué algo.– dijo ella.

–¿A qué te refieres?– dudé.

–Tal vez quiera llamar la atención o está enojada contigo.–

–¿Tú crees?– volví a dudar.

–Bueno, si usa las mismas técnicas que yo, podría ser.–

Esas fueron las últimas palabras que recuerdo, tiempo después me quedé dormido. Ella me despertó antes de que todos subieran y cada quien fue a su respectiva clase. No creo que Dana estuviera enojada, pero algo le pasaba y todo ese viernes lo quise descifrar. La miraba y ella igual a mí, al momento que nos cruzábamos cambiaba de dirección o se escondía, claramente me quería evitar.

Antes de salir de la escuela se acercó y me canceló los planes que teníamos para ir al cine. Demasiadas coincidencias con lo que estaba pasando y lo que dijo P.T. Regresé a la casa de los Williams. Comimos los seis en familia: Katherine, George, Alex, Paulina y David. El ambiente en el hogar fue mejor que el de la escuela, algo totalmente raro.Mis padres provisionales tuvieron su cita del viernes, después de la comida se fueron al cine. Alex fue a una fiesta como de costumbre. Paulina se encerró en su cuarto y yo me quedé cuidando a David.

Lo llevé al parque a jugar fútbol. Me disgusta que le llamen soccer, no tiene lógica y son los únicos en el mundo que le llaman así. David es el niño más tierno del mundo y a la vez el más insistente, no por nada todo el semestre iba a la biblioteca a hacer mi tarea. Nuestra diversión duró más de dos horas y me dediqué a terminar con todas sus energías para que cuando regresáramos solo se quedará en su cama. La casa seguía vacía así que me pidió que me recostara con él y así fue hasta que cerró sus hermosos ojos azules.

Ahora el que muere de sueño soy yo y a pesar de que mi problemática puede renacer, el cuerpo me pide ir a la cama. Suficiente por hoy.

A.S.”