Pequeño secreto del infante
Sucumbir
A una mirada sin norte
A un aliento tan cercano
Como aquella piel
Pegada al músculo
Y sobrevivir
Sin importar nada
Como debe ser
Bañado en barro,
Tierra y agua, mezclados, con tu grito
Hacia dentro
Hacia afuera
Desde una cama
Desde un llanto sin camino
Es decir
Te he enviado todas las señales,
como quien compra
Todas las entradas
De un concierto
Para que nadie más te vea
Y verte rugir
Con tu silencio melodioso
Tu melena finísima
Tus labios anchos como dos hilos invisibles
Que crecen en el beso
Y ese respirar acelerado en el abrazo
Como mi amiga
Como mi camarada
Como mi bruja
Como mi Maga
Como aquel amor azul, por decir algo
Como mi entrañable compañera
Que ilumina mis sendas,
Y así,
Sentada
En mi regazo
Con las almas soldadas,
Hasta que llegue el día,
Y yo, agradecido, sin poesía, y por ende, con toda.

