“Poesía, favor de abordar” de Antonio Campos Villagómez

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Para clasificar una obra se toma en cuenta su lenguaje, que si es elaborado y acude a elementos filosóficos, se le atribuye una especie de didáctica. Será obra poética si el lenguaje alcanza la belleza, crónica si aparte enseña o difunde ideas, si conserva esta finalidad, se le da una etiqueta, se le considera a la obra un mecanismo para la transmisión de conocimientos, función emparentada, desde siempre, con el recuento de los  acontecimiento, de las hazañas del hombre, aunque en nuestros tiempos, la épica se vuelve personal; autobiográfica, recuento de nuestras glorias y tragedias

En Poesía, favor de abordar (México, 2021) somos invitados a un viaje  poético a través de una intención poco explorada del poema, la experiencia.

Poesía para Antonio Campos es libertad del hastío social, de los pensamientos que esclavizan,  como todo buen romántico expresa sus penas e inquietudes,  pero no en un tono quejumbroso, más bien en una propuesta proactiva, las desigualdades sociales le indignan, no les gustan los déspotas ni los falsos de espíritu.

Se trata de un contemporáneo Apólogo (los apólogos eran textos que en la antigüedad recogían la instrucción de un tema a través de la elaboración de un entorno ficcional donde los personajes llegaban a dialogar o a expresarse para obsequiar una enseñanza a quien ignoraba dicho tema), un libro que contiene en sí mismo, diferentes tipos de poesía, no así de poemas, pues éstos son de  verso abundante, con tendencia narrativa, y hago resaltar el notable cambio en la distribución estrófica del poeta, más sintética y propicia para la lectura.

Pone en escena a un sujeto lirico, particularmente humano, que atraviesa situaciones emocionales reales, amorosas, pero también enfocadas a generar una instrucción en relación con principios éticos que se apartan de los convencionalismos, lo cual permite generar una reflexión en torno a nuestras conductas en torno al amor, el desamor, los desencuentros, los rescates que representan las relaciones con diferentes  personas en nuestras vidas. Una nueva moral forjada por un poeta trotamundos, mundos por supuesto que pueden ser reales o inexistentes.  Es así que este poemario-apólogo persigue ideales que son reforzados a través de la reflexión, la abnegación por una causa, elevación de ciertos principios y demás elementos que permitirían, según Antonio Campos, alcanzar una mejor condición del ser, también del estar.

Memoria, registro poético de los momentos importantes de la relación amorosa, con grandes dosis de fantasía y erotismo: Somos una pequeña esperanza/que amanece en boca de Dios,/un canto de tierra, un eco que sueña.

Crónica lineal de un desastre vital, intermitente: Antes de dejar mis alas/en los ojos de este mundo/partiré mis llagas en dos:/una que sirva a un poema,/la otra nunca fue mía.

Un diálogo, intercambio entre dos personas de pensamientos, sentimientos, opiniones, valoraciones, que van desarrollando una historia. Un diario; de experiencias, de recuerdos una intimidad reflejada en sus conversaciones consigo mismo, con la amada en su reflexión poética, va dejando testimonio de entrega y arrebato:

Te estoy llamando desde mi pecho/para que vuelvas antes que el cielo envejezca por los designios del mar./Te estoy llamando desde los huecos de la montaña; la que nombramos nuestra y bautizamos con nuestros pasos.

Diccionario de una separación, del dolor  escritural, de los significados de la decepción, el abandono, pronunciarse por la lealtad, la reconciliación. Para que Uno pueda acudir a consultar ahí, una palabra, una imagen registrada en otro idioma, el de los amantes. Con el amor errante, aquel que tiene que despedirse o simplemente separarse por los impases de la relación.

Noticia, oratoria, prólogo para un viaje al que invita. Refrán que podrá transmitirse a las generaciones, el poeta deja, por momentos, el carácter instructivo a través de recursos literarios, prácticas argumentativas, contradicciones expositivas, raya la metáfora del lenguaje a través de todos estos formatos variados, y que, sin embargo, convergen en el poema para finalizar con una tesis, o mejor dicho,  una moraleja a través de la cual se puede conseguir la enseñanza  prometida: Disfrutar el viaje.

La vida comenzó en todas partes, digamos en un virus llamado humanidad,

con el aullido de las mañanas en los milagros de cualquier camino.