Poesía Inútil*

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Marlú Ve

Martha Lujano Valenzuela

El poeta transita, camina, reposa, toma alientos para construir nuevos encantamientos en los quicios de la vida, de la imaginación, de la nada…

El poeta es y se pertenece al poema, en esa relación de la que viven y sobreviven los dos.

Se dan y compenetran, gritan, aúllan y se revelan ante las cosas opacas de este tiempo, en donde la libertad dejó de ser música, en donde la resistencia es palabra, clamor, camino…

En el laberinto de la palabra, el poeta se reconstruye; es aquí, en la palabra, en donde el hacedor del verso, intenta dejar huella de lo que es, de lo que fue, de lo que nunca ha sido.

La mejor definición de un libro o el comentario que se pueda hacer de él, es la del mismo autor; pues en cada línea, verso o poema, se encuentra contenida la esencia misma del ser.

Empezar por intentar descifrar o justificar el título del texto que hoy nos ocupa y congrega, es de si complicado, Poesía inútil. Paradoja que nos pone al borde de las definiciones comúnmente aceptadas.

¿Para qué hacer o escribir algo si es inútil?

Aquí el dilema, ya que Marlú Ve, como le conocemos y le gusta que le conozcan, juega con el título, tal vez para despertar la curiosidad y el asombro, tan falto y carente en estos días.

El establecer una mirada a través de la palabra, para enfrentarnos a la relación entre lo que es útil y lo que convencionalmente no lo es; es el juego al que la autora nos incita.

Pues lejos de ser inútil lo contenido en este texto, es reflejo claro del verso y sus benditas consecuencias.

Marlú Ve rompe y niega encasquillamientos, a los que regularmente se somete al creador; ya que en el curso de los poemas, podemos vislumbrar, no sólo la preocupación de enfrentarse a lo humano o inhumano, a las creencias dogmáticas acumuladas en la piel y el tiempo, sino también, a los parámetros muchas veces rígidos de la academia. No quiero decir que ella no sea conocedora de éstos, muy por el contrario, sabe el oficio y en él basa su discurso poético; pero en la búsqueda fratricida de encontrar una voz propia rompe paradigmas.

La melancolía, lo fugaz de la vida, los sueños, al paso del verso se vuelven súplica:

[…] Núblame sol, atonta mi conciencia

libera las sombras de las

escaleras. Oculta a los oscuros.

Te pido sol; caliéntalo

persíguele

pregúntale

por qué sabe a su piel

mi sudor, mi desvío.

Marlú, establece una mirada crítica, pero sutil a esta casta humana tan descastada, tan falta de verdad aunque no de templos.

El mensaje que lanza en texturas poéticas, pone al borde del abismo a una religiosidad apoyada con falacias y artificios superfluos.

El mensaje se arroja en dos vertientes, la pregunta y la verdad o la verdad convertida en pregunta.

[…]

Al templo impío

vuestro dulce gesto.

¿No te has enterado Jesús mío?

Que en mercaderes a las puertas

nos hemos convertido,

que no quemamos incienso

sólo esperamos que otro

ya lo haya encendido

[…]

¿De verdad no te han dicho?

Otra vez te vamos a hacer lo mismo.

Hasta en los poemas que parecieran no tener nada, nuestra autora, pone algo de pimienta para aderezar la conciencia del ser, no en la esencia mística o espiritual, esa ya quedó enfrentada en los versos anteriores.

Ahora toca a la docilidad, al estatus quo, al ritmo sin aristas al que nos obligado, al que han convertido. El cada día, el hora tras hora, el estar sin ser más allá de una marioneta sin hilos.

9:25 A.M.

En el desayuno

recorren las escenas

pan, calor y jugos.

La medianía

remanso en la brecha

o el café en la mesa

o digamos la promesa

del día sin mácula,

el día pronto

salario del justo

inamovible ceremonia

para el que cree

que no tiene yugo.

El poeta encuentra palabras clave para armar el verso y hacer que el corazón cante. La poesía es una biografía íntima, y esas referencias o ecos de vida, encuentran eco en el lector, ya que en algún rincón del poema, encuentra hechos que le recuerdan su propio transcurrir por el mundo:

 

 

Si tuviera otro cuerpo

lo bañaría con cuidado,

no con mi mano

porque podría dañarlo.

Con otro cuerpo,

usaría los aceites sagrados,

el agua más infiltrada

desde todos los campos.

¡Sí ese otro cuerpo

de llanuras terciopelo

que muestra geografías

para mejores vuelos

pudiera yo ofrecértelo!

Pero no. Solo tengo mi cuerpo.

La poesía, es una nube gestando a cada instante la lluvia bendecida que reverdece la tierra. Es iracunda tormenta, rayo que alcanza generosamente a tocar la conciencia…

Este es el misterio de la poesía; cuando el poeta logra trascender en el otro, convirtiéndose en los otros, en ser eco y resonancia de los ajenos, de los propios… entonces y sólo entonces su permanencia está asegurada.

Esto es, cuando en los versos el autor habita ese temblor inexplicable, esa sombra de la conciencia aún en la inconciencia, y es voz de los sin voz.

Y como juego de artificios, Martha Lujano Valenzuela, Marlú Ve, se disfraza de otras sombras, de otras pieles, de otros nombres, y logra, que esa poesía inútil, sea destello, corazón y flor.

*Éste es la visión del poeta Francisco Navarro Ruiz (pintor, trovador y promotor cultural) en ocasión de la lectura, en el Museo Zanbatha, Museo del Valle de la Luna –portentoso escenario megalítico– de aquel libro rojo-mágico-fantástico que dio origen a este periplo que hasta el día de hoy seguimos llamando… Poesía inútil

 

Francisco Navarro: Capulhuac, Estado de México, México. Pintor, trovador,  poeta y promotor cultural. Tiene publicados 31 títulos de poesía y 11 de narrativa;  y su obra aparece  en más de 50 antologías y revistas en: México, Chile, Argentina, Cuba, España, Ecuador y  Perú. Tiene 2 Premios Nacionales en Literatura. Parte de ésta ha sido traducida al inglés, árabe, italiano y catalán. En 2019, recibe Distinción por parte de la organización La Isla en Versos, en la Habana Cuba, por su trayectoria y trabajo literario. En 2019, es nombrado corresponsal de la Sociedad Internacional de Escritores y Artistas de Argentina. Es Secretario de la Academia Estatal de Poesía, de la Emérita Sociedad de Geografía del Estado de México (SOMEGEM). Ha participado en diferentes Encuentros Internacionales de Poetas, en: México, Argentina, Ecuador, Perú, Chile y Cuba. Ha realizado lectura de obra poética en los países antes referidos así como en Madrid,  y en la Casa Giuseppe de Verdi,  en Milán Italia, ha participado en Ferias Internacionales del Libro en: La Habana, en Guadalajara, en Palacio de Minería y en la Feria Internacional del Libro del Estado de México. Como pintor, tiene obra plástica colocada en el Museo de Arte Moderno, el Museo de Culturas Populares en el Centro Cultural Mexiquense, y en Casa Cultural Toluca, así como en la Habana Cuba, Londres Inglaterra, Casa de Iberoamérica en Holguín Cuba y en Casa Belem en Ecuador. Así como en diferentes colecciones particulares en diferentes Estado de la República Mexicana. Es fundador de la Escuela de Bellas Artes de Capulhuac, y actualmente es director de la Casa del Poeta Dolores Castro.