Poesías…

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Ramaje

Recostado sobre la almohada

veo desaparecer suspiros,

​​besos,​​gritos.

Silencio.

Juegan mis dedos

aletargados después de la tormenta.

Navego con el tiempo dormido en mi lengua;

con el eco gritando besos.

Mis brazos rodean su cintura;

voz amorosa despierta al deseo;

entre llamaradas de pasión

​​     sábanas resbaladizas

​​​emprenden el vuelo;

ella,

​​​sumerge pezones en mis labios,

​​desliza las piernas en mi regazo;

yo,

​​me interno en su ramaje.

Cabalgamos

​​Entre senderos de fuego.

Sigue galopando

Le asustan los espectros que deambulan entre la lluvia;

siente erosiones resbalando

​​hasta perderse en la hojarasca adormecida.

Voltea en silencio.

No encuentra rastro de sus pies descalzos,

y le angustia;

experimenta conmociones extrañas;

n sin comprender lo que aparece ante sus ojos;

está inquieta.

Escucha gritos,

​​voces,​​​​ecos,

como si después de ese orgasmo explotara la luna,

y las sombras carecieran de sombra,

pero hicieran ruido;

y su rostro vacío,

hubiese olvidado cada gesto,

cada pétalo,

cada mariposa que voló en su cielo,

adelantándose a la tormenta.

Sigue galopando,

​​Pero hace a un lado su pelo,

que a cada instante

​​​le crea fantasmas.