Poeta y Poesía

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Si de batallas sufridas en nuestras ciudades y pueblos heroicos se trata, es necesario pensar en el tres veces Heroico Puerto de Veracruz, que en la historia ha sufrido todo tipo de invasiones y guerras civiles; en ese camino es deber recordar la batalla contra el imperio francés del 5 de mayo de 1862 en Puebla; y durante la revolución es de recordar la batalla de Zacatecas y toda la zona del norte, donde generales como Francisco Villa, Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles dejan su huella o, en la zona del sur, en estados de Morelos, Guerrero y Oaxaca, donde en la revolución las fuerzas de Emiliano Zapata, fueron el terror para unos y la liberación para otros. También es de recordar la ciudad de Guanajuato y la zona del Bajío durante la Guerra Cristera, es decir no hemos sido un país que esté alejado por desgracia de la violencia a lo largo de nuestra lucha por ser en el contexto de las naciones.

 

Pero Toluca, en el centro del Altiplano de México, no ha sido la ciudad sitiada que sí fueron otros lugares, sobre todo en la Revolución de 1910, por eso recuerdo las palabras de mi maestro: el Estado de México y en particular Toluca —me lo relata don Alfonso Sánchez Garcíano fue tierra de guerras o de generales, como el norte de México, pero sí, de aportaciones teóricas a los grandes movimientos de nuestra patria, y citaba, para el inicio de la revolución de 1910 a don Andrés Molina Enríquez (Jilotepec), y después a Narciso Bassols Batalla (Tenango del Valle), y a nuestro internacionalista Isidro Fabela Alfaro (Atlacomulco).

 

La ciudad de Toluca, y eso han de hacerlo ver los historiadores no sufrió en la revolución de 1910 guerras tan desastrosas, como sí pasó en otros lugares de la geografía mexicana. Pero eso no quiere decir que personajes como Enrique Carniado, Heriberto Enríquez y Horacio Zúñiga no hayan vivido el terremoto social que sufrió durante más de 20 años la patria naciente. Lo que quedó en su mente se tradujo en documentos que publicaron en libros o en revistas y periódicos, con gran sabiduría y amor por la nación y su patria chica. Su mente fue siempre humanista y deseosa del progreso de parte de los tres: son pensadores, educadores y escritores que forman parte de lo mejor de la historia del Estado de México. Uno de ellos, don Heriberto Enríquez es el creador de la letra del Himno del Estado de México y el Himno de Paz dedicado sus escuelas Normales de las que fue gran educador. Mismo que entonamos siempre en toda ceremonia en las escuelas normales de la entidad con gran orgullo.

 

Retornando al jurista y poeta Enrique Carniado tomo las palabras de Mario Colín Sánchez: Corresponde el estro literario de Carniado a cierta corriente estética que se inspiró en el paisaje físico y social de la provincia que pronto se llenaría con los estridentes horrendos de las máquinas modernas traídas por la industria… Nuestros educadores son amantes de la patria, admiran sus paisajes y por eso destacan poetas como Josué Mirlo, quien nacido en Capulhuac, estructura la poesía más imaginativa y mágica, de aquellas décadas que formaron las letras mexiquenses frente a los grandes movimientos que, en ciudad de México, se realizaban con Los Contemporáneos y varias corrientes como los Estridentistas.

 

Carniado es un poeta que seguramente en su paso por las aulas de estudiantes, adolescentes y jóvenes impetuosos que ya vivían el país ajeno a movimientos de guerra civil o violencia de masas. Por eso es que compone una poesía que es clásica en las letras de nuestra patria chica: Canicas que dice así: Era yo un niño sabio, / ¡qué de cosas sabía! / Rodar el aro grácil que frente a mí corría / con el girar de sus tres colores ufanos / rojo, gualda y azul; / Arrojar con mis manos / aptas el trompo loco que a veces se dormía / en inestable estática sobre la tensa palma de / mi mano / donde con goce insano mi perversión lunática / contemplaba su trémula agonía, / y ante la admiración dar / ¡un minúsculo coro de rapaces / lanzar a las alturas más audaces / la gloria de mi diábolo, / qué, dócil y tranquilo, / volvía sobre el hilo / después de la ascensión.

 

Pensemos que vivían la década de los veinte, cuando a principios se asesina a Venustiano Carranza, siendo presidente de México; o en el año de 1928 se reelige Álvaro Obregón en julio de ese año y pocos días después ha de ser igualmente asesinado en La Bombilla, hoy Alcaldía Hidalgo en ciudad de México. Así que lo que nuestros escritores y educadores de esos tiempos eran poetas, hombres y mujeres, que no perdían lo principal, amar a la patria por sus riquezas y no sus debilidades. Horacio Zúñiga, por ejemplo, siempre tuvo un desafecto contra Plutarco Elías Calles que rayaba en el enojo más acendrado.

 

Dice Mario Colín Sánchez Su obra fue más intensa que la de algunos otros de nuestros escritores. Fue colaborador en diarios de la ciudad de México, como El Universal, y publicó, además de la obra que presentamos: Alma párvula, Flama, Tres comedias blancas, Salamandra y Epístola a Fuensanta. Es importante citar las palabras que cierran la introducción al libro de Canicas: En los últimos tiempos, mantuvieron el culto a la poesía que antes habían iniciado en Toluca talentos poéticos como José María Heredia, Ignacio Ramírez, El Nigromante, Ignacio Manuel Altamirano, Juan B. Garza y Felipe N. Villarello. Escribo que en sus versos para el libro citado, noto con alegría que hay dedicatorias —de un poema para cada uno— a sus amigos más queridos: Horacio Zúñiga y a Gilberto Owen Estrada, quien nacido en Rosario, Sinaloa, vino a vivir a Toluca, y fungió como subdirector de la Biblioteca Pública Central a muy joven edad. Gilberto Owen es integrante del grupo de brillantes escritores en el país, llamados Los Contemporáneos, y a ellos perteneció Jaime Torres Bodet, Carlos Pellicer, Salvador Novo, Jorge Cuesta, Xavier Villaurrutia, Bernardo Ortiz de Montellanos y Elías Nandino entre otros.

 

Es decir, una pléyade de genios mexicanos que son orgullo ante el mundo de las letras, la educación y las artes. Como señalé en párrafo anterior Enrique Carniado Peralta, muere el 7 de septiembre del año l957, como se ha dicho siendo íntimo colaborador en la administración del gobernador Gustavo Baz Prada. Recordemos que ha habido gobernantes a nivel nacional y en entidades que su afecto por las artes, educación y ciencia, ha sido clara muestra de que no todo ha sido barbarie en este país de grandes riquezas humanas y naturales. Cito el poema El Imposible dedicado a Owen : Este fondo de angustia en que mi negro / dolor estéril se debate en vano / por alcanzar el límite, que anhelo, / entre el bisel que corta la pupila / y el consuelo del llanto. / Esta miseria de sentir el peso / de una dulzura inmensa / que antes tuvo alas y surcó el espacio / y que, al herirla la certera flecha, de hoy en más será el fardo. Un gran poeta para leerlo con amor, pues amor fue lo que siempre tuvo por su patria, aunque sus letras también hablaran de tragedias y dolor. Obligación por eso es regresar a nuestro pasado representado por hombres como éstos.