Quizá

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El hombre jamás imaginó que se convertiría en el señor de los gatos. Todo inició porque su corazón lector no abandonó a ninguno de sus amores; vivía en la añoranza de la madre, de los hermanos, de las parejas perdidas, en un pasado de heridas no cicatrizadas.

Desde pequeño, aprendió de la mamá a alimentar una veintena de felinos matizados por el universo. Entrar a la casa de su presencia, era atrapar a cada uno de ellos: con entrecerrados ojos miran cautelosos; los hallas en el patio, en el corral, en las bardas, a la entrada de la casa, en las ramas de los árboles. Esos sitios establecidos por los dueños, les impidieron estar en las camas, en los sillones, en cada lugar digno del cálido apapacho.

Cuando alguien llega de visita, miran recelosos: los dueños de la propiedad son los mishis y nadie puede discutirlo. Es esa diversidad cósmica, los gatos de personalidades únicas, disfrutaban la salvia de la existencia: comer, dormir, estirar sus peludos cuerpos llenos de paz y deseos de descanso envidiable.

Después de la muerte de la señora, el hombre ha tenido muchas casas, esferas resguardantes del mundo. Ese hombre pequeño ha convertido su persona en un espacio encapsulado entre libros y gatos.

Lugar a donde llega, adopta mininos; algunos de ellos tienen dueño otros, los abandonan en la entrada de la casa, y algunos más llegan solos al ver la amabilidad del individuo dándoles leche, jamón, croquetas o pedazos de carne.

El mundo del fulano es sencillo, su soledad la ha cubierto con lecturas existenciales, de caminatas y allá de vez en cuando, con  visita de alguien más.

Los animalitos son su horario, su ocupación quizá, para que su vida tenga sentido o entretenimiento, quizá ellos, son el afecto no aceptado. Los gatos, jamás lo han lastimado, quizá, por eso los cuida con devoción; son el consuelo de un todo y nada instalado en su alma.

En esta nueva vivienda ya adoptó a un pequeño crío greñudo con tres adultos más. Ahora tal vez, su nueva familia resarza la ausencia de los suyos para cubrirse con la incondicional compañía de un felino.