Recortes dolorosos
El proyecto de presupuesto enviado por el Ejecutivo para su aprobación ha provocado un mar de inconformidades, casi todas porque es evidente que hubo un recorte a los recursos que muchas instancias estaban acostumbrados a recibir.
La ya famosa “austeridad republicana” parece alcanzar a prácticamente todos los sectores del país, pero el recorte a las casas de estudio públicas del país ha generado mucho ruido porque estas aluden que, por el contrario, requieren de más recursos para el desarrollo de sus funciones sustantivas.
Nadie puede estar de acuerdo con la tijera en materia presupuestal, pues esto parece un contrasentido con algunas de las promesas de campaña y con la realidad del país, pero me parece que el asunto requiere de un análisis más profundo que involucra a las instituciones que están siendo afectadas.
No se puede negar que si existe un dispendio en las altas jerarquías universitarias, muchos de los rectores y funcionarios de alto nivel abusan de esas posiciones y se dan vida de reyes mientras las bases (profesores y administrativos) tienen que sobrevivir con salarios francamente bajos.
Esa desproporción en el gasto es lo que justamente les pone en tela de juicio; y tampoco es secreto que la administración que está comenzando anda muy dura con ese tipo de temas.
Algunos medios han ventilado que más de una decena de Rectores perciben salarios por encima del “tope” establecido por el Presidente de la República. Ahí hay un asunto que puede dar para el debate porque, como expresaba la semana anterior, nadie en su sano juicio está dispuesto a bajarse el salario por decreto, sobre todo si sentimos que es lo que “merecemos”.
¿Qué hacer entonces?, mostrar voluntad para explicar en qué se están aplicando los recursos. No todas las universidades cuentan con portales de transparencia y eso si es un lapsus que debe atenderse a la brevedad. Se deben publicar los estados financieros de las universidades para hacer público el gasto de los recursos asignados, son muy pocas las Instituciones de Educación Superior Públicas que lo hacen.
Hay casos de Rectores que al asumir su cargo, tienen como primera acción de gobierno la compra de su vehículo último modelo, para lo cual se utilizan recursos de la institución; si bien acaban por pagarlo en cómodas mensualidades, finalmente se usas recursos públicos para tal fin y en tiempos de austeridad eso no se ve bien; es un asunto de imagen pública.
No se malentienda, nada justifica un recorte a las IES que han dado resultados a la sociedad, pero por el otro lado, si falta mayor transparencia en muchas de ellas y esa opacidad genera la duda razonable.
Recortes dolorosos, sin duda, pero la burra no era arisca. Hasta ahí todo comprensible, pero, ¿por qué se incrementa el gasto de comunicación social en el gobierno federal tan abruptamente?
Creo que todos coludos, ¿o no?

