Recursos educativos  

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Resistencia por vocación a la falta de educación, «La educación jamás será innecesaria»

Muy lejos está de lo que representa hoy, o así lo ven al menos los propios docentes, pedagogos y sociólogos, que advierten de una flexibilidad en el tratamiento al profesorado y a la autoridad en general.

«El uso del “tú” en lugar del “usted” es anecdótico, lo básico es que haya respeto, y el problema es que se está perdiendo. «Antiguamente entraba el profesor y los niños se ponían de pie. Que se levanten o no da igual, el respeto tiene que ser de verdad y éste se demuestra en clase de otras formas».

El uso del «usted» o del «don» se intentó, de alguna forma, reemplazar por la tarima. En 2009, la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre propuso colocar tarimas en las aulas para elevar al profesor para que así pudiera «tener una visión general de lo que ocurre y evitar destinar más de un tercio de sus clases callándolos. Pero para los expertos fue más de lo mismo: Bienvenida para exponer pero no para infundir autoridad. Los docentes tampoco creen que la solución sea transmitir ese respeto en forma de contenido curricular, por ejemplo, a través de asignaturas como la controvertida Educación para la Ciudadanía: Se podría haber dado ese enfoque, pero no se dio. De todas formas, no pasa por asignaturas sino por recuperar valores básicos.

Lo que los docentes deben evitar es la falta de respeto, sin olvidar que autoridad no es autoritarismo. Tiene que haber una horizontalidad entre alumnos y profesores pero también una cierta asimetría de roles para no olvidar que uno es el alumno y otro el profesores, Cuando estudiaba, los profesores no eran accesibles, no había ni tutorías, eso no es hoy una opción, es la sociedad la que se ha vuelto más «permisiva». El alumno te puede insultar y no pasa nada y tú dices cualquier cosa y las consecuencias pueden llegar hasta la cárcel. Hay una sobreprotección al alumno que no existe hacia el profesor. En marzo pasado un informe advertía que el 90% de los docentes convive con situaciones de violencia. Hay una violencia de baja intensidad que no implica la agresión física, pero sí el ninguneo, el desprecio y, en algunos casos, pasar de eso al golpe es fácil

Si los jóvenes no respetan la autoridad o la ven, como dice Martínez-Otero, como algo «anacrónico», los ojos, antes que en el aula, se ponen en los hogares, en mi vida escuché a mi padre hablar mal de un profesor. Ahora, en cualquier corrillo de padres se critica a los docentes. Si los padres no valoran la figura del profesor los niños tampoco lo harán».

Todos los profesores coinciden, sin embargo, en que la autoridad no es ignorada por todos los alumnos. ¿Pero qué hay detrás de los jóvenes que no la reconocen? Hay una significativa desorientación en los valores, hay menos respeto y este es un valor fundamental. Todas las figuras de autoridad son vistas con menos respeto. Profesores, médicos, policías, pero eso no es culpa del joven, es de la sociedad.