Renovando ciclos

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Formalmente culmina un ciclo escolar más; atípico y doloroso, pues muchas familias vieron como alguno o algunos de sus miembros fueron vencidos por la pandemia, dejando huecos insustituibles. De la misma manera, representó un reto para todos los involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje en todos los niveles educativos; algunos supieron adaptarse a las nuevas circunstancias mientras que otros simplemente desistieron de su proyecto formativo.

Lo valioso de todo cierre de círculos es aprender de las experiencias vividas, ser lo suficientemente maduros para reconocer nuestras fortalezas y trabajar en las áreas de oportunidad que hemos descubierto; nada tan absurdo como suponer que las cosas volverán a ser como antes de marzo del 2020.

Tampoco debemos engañarnos, en muchos espacios escolares el nivel de exigencia no fue el habitual y es muy probable –y lo sabemos– que esos ochos,  nueves o dieces, quizás no reflejen a cabalidad el desempeño de nuestros hijos, por supuesto que genera un placer especial, pero debemos estar preparados para que cuando se tenga que regresar de manera más formal –no virtual–, no tengamos  sorpresas desagradables.

Aprendamos a modificar aquellas conductas que hemos constatado son inconsistentes en nuestro día a día; no juguemos con el tiempo de los demás, seamos más empáticos con el otro, honremos nuestra palabra y, sobre todo, reconozcamos que la hay además de muchas cosas valiosas en nuestro entorno que vale la pena cuidar, experimentar y vivir a pesar de las circunstancias.

Proyectemos nuestro futuro, pensemos en las decisiones que debemos tomar para encausar nuestro proyecto de vida con mayores posibilidades de éxito; esto significa poner los pies en la tierra y, antes de emprender cualquier aventura, analizar pros y contras para no tener que arrepentirnos en el corto o mediano plazo de haber hecho algo, comprado algo o suponer algo que no significaba una buena idea.

Si no sabemos en donde estamos parados, será complicado iniciar un nuevo periodo sin riesgos; para que nuestra proyección a futuro pueda ser consistente debe estar sustentada en dos condiciones: conciencia e intención.

Conciencia de comprender que aquello que sucede a nuestro alrededor es, en gran medida, consecuencia de lo que estamos siendo; la intención representa sembrar algo para recoger los frutos después del transcurso de un tiempo, ya basta de hacer y hacer planes que nunca concretamos, es momento de tomar las riendas de nuestro destino para romper paradigmas y enfrentar las condiciones del entorno con una postura más positiva.

Es bueno cambiar en lo superficial, pero es más significativo hacerlo en lo profundo; que bien que pudimos adquirir algún bien material, pero de nada sirve si no cambio en lo sustantivo, en la esencia, en la visión del mundo.

Debemos aprender a enfrentar el final de una etapa que se traduce en el inicio de una diferente, porque así deber ser, distinta; seguir haciendo las mismas cosas traerá como resultado los mismos dividendos. La vida es hacia adelante, nunca para atrás; cerrar para abrir, dejar para tomar, desacostumbrar para crear.

Se nos abre la posibilidad de reescribir nuestra historia, tomémosla para ser mejores.

horroreseducativos@hotmail.com