Reseña de “The black phone”

Views: 1321

Dentro del análisis cinematográfico de la presente columna, llama mucho la atención la nueva película de terror titulada “The black phone”, o bien, el teléfono negro dirigida por Scott Derrickson, película que puede considerarse como un realismo mágico en toda regla, dado que habla de una problemática completamente real, pero desde un punto de vista surreal en el cual hay elementos fantásticos que ayudan a los personajes a salir delante de la problemática presentada en la trama.

La trama se enfoca en un niño llamado Finney que viene de una familia disfuncional, donde su madre se suicido por problemas mentales (que adquieren un carácter fantástico), su padre sufre de alcoholismo siendo violento hacia él y su hermana, así como una situación de bullyng, situación que es muy propensa para que sea objeto de un delito. En este tenor, en su ciudad empiezan a haber una serie de raptos a menores donde el autor de dichos delitos tenía un modus operandi por el cual se hacía pasar por mago para raptar a sus víctimas.

La película, desde el principio da puntos de análisis para el ramo criminológico, donde podemos ver una problemática real pudiendo profundizar en la mentalidad del delincuente; este raptaba niños para torturarlos y matarlos, dejando a Finney en un cuarto donde solamente hay un teléfono negro con el cable cortado, en este tenor, la película se divide en dos subtramas donde se aprecia el realismo mágico, por un lado, la hermana de Finney empieza a tener visiones que ayudarían a la policía a dar con el raptor y, por otro lado, Finney empieza a hablar con las otras victimas (ya muertas) a través del teléfono negro, quienes lo ayudan a poder salir de dicha situación.

La película presenta una problemática a analizar desde el punto de vista criminológico e incluso victimológico, puesto que presenta, de una manera muy cruda, los aspectos de la vida común que pueden llevar a un niño a ser objeto de un rapto, con lo cual, la película busca alertar de dicha situación; asimismo, nos hace profundizar en las motivaciones de un criminal, entendiendo que sus delitos los comete para satisfacer diferentes aspectos más allá del simple punto de vista sexual.

Viene a la memoria, Andrei Chikatilo, un asesino serial que en la extinta Unión Soviética se distinguía por no violar a sus víctimas, sino que simplemente las asfixiaba (ejemplo, que se utiliza únicamente para ilustrar, aclarando que no se busca en ningún momento ofender al lector); dicho caso, como muchos otros, permite analizar que los asesinos seriales, generalmente tienen un móvil más allá de lo sexual, siendo el caso de Chikatilo como, presumiblemente el raptor de The black phone, quienes su móvil podría ser el sentimiento de inferioridad, buscando cometer sus crimines como una forma de psicológicamente imponerse sobre sus víctimas.

En este sentido, la película no solamente tiene como fin crear un panorama de terror, sino que busca educar y alertar sobre la seguridad de las personas, debiendo entrar al análisis no solamente de los delincuentes sino también de las víctimas. La prevención, ante todo.