Salvajismo futbolero

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Mineral de la Reforma, 22 de junio de 2019. Semifinal del Torneo Nacional de Reservas entre el Equipo Real Independiente contra Alto Rendimiento Tuzo de Pachuca, el equipo local con desventaja de 2-1 por haber perdido la ida.

 

Conforme avanzaba el reloj, y ante la imposibilidad del equipo local por anotar un gol, a pesar de tener un hombre de más, los ánimos de cuerpo técnico, jugadores y público comenzaban a crisparse; iniciaban las agresiones verbales y la frustración por no obtener el resultado que esperaban.  El acabose llegó cuando reciben dos goles más, lo que dejaba un contundente 1-4 que les eliminaba del torneo.

 

Silbatazo final y todo se salió de control; dos jugadores del Real Independiente arremeten contra los del equipo visitante y comienza la rebambaramba, una mayoría de la porra local (porque sería injusto decir que todos) invade la cancha y comienza a soltar golpes contra todo aquello que se moviera, minutos de infierno porque eso se convirtió en cueva de lobos, sólo una salida, sin vigilancia policiaca y con la furia de la de los locales que triplicaban en número a los visitantes.

 

El que escribe, por el trabajo periodístico que realizo, intenté grabar los hechos para sólo recibir un golpe en la cabeza, a traición, de un sujeto desquiciado que amenazaba: No grabes nada, o te mueres, hijo de tu pinche madre.

 

En cuestión de segundos, golpes, patadas, amenazas, al punto de atacar a pedradas al camión que transportaba al equipo visitante. Particularmente dos de los jóvenes del equipo local, arremetían contra jugadores y adultos (incluso adultos mayores) sin importar las consecuencias que eso implicaba.

 

Por más que se intentaba calmar los ánimos, la irracionalidad estaba a flor de piel, hubo una damita que, ante la petición de controlen a sus hijos, se llenó la boca para decirnos, Ni madres, ustedes comenzaron, ahora se chingan y de aquí no van a salir; mujer ataviada en blanco que, mientras con una mano grababa la bronca, con los pies pateaba a una joven. Estas madres son las que luego vemos en las noticias llorando con su hijo en brazos, porque fueron abatidos mientras cometían un delito.

 

¿Más agravantes?, el Director Técnico del Real Independiente, lejos de calmar los ánimos, fue de los primeros que comenzaron a soltar golpes; a mi entender, esa no es la actitud de un líder. Si un joven ve que su cabeza, quien lo orienta hace eso, el siente que tiene el derecho de hacerlo.

 

Se puede tratar de entender el enojo por perder, pero de eso a olvidar nuestra condición humana para convertirnos en animales hay una diferencia monumental.

 

Afortunadamente tenemos algo de esperanza, pues algunos de los jóvenes del equipo local sintieron vergüenza por lo acontecido, particularmente su portero, a quien apodan Chango, quien gritaba a sus compañeros: Ya párenle, hay que saber perder. Jóvenes como él, son muestra de que todavía hay gente buena y con valores, por ellos vale la pena seguir adelante.

 

De igual manera, un padre de familia, del que nada más recuerdo su chamarra guinda, ayudó a varios a salir del espacio poniendo su propio físico en riesgo.

 

¿Qué va a suceder con ese equipo?, me parece que la liga tendrá que tomar medidas drásticas contra ellos, porque esto pudo haber sido una verdadera tragedia.

 

¿Qué pasará con ese pseudo entrenador y los jugadores cuya razón fue nublada?, gente así debe ser expulsada de por vida del deporte; si tuvieran tantita dignidad, tendrían que pedir una disculpa por las agresiones, y por no haber perfilado las condiciones de seguridad mínimas en su estadio. Dos de los jóvenes agredidos acabarán en cirugía por los golpes recibidos.

 

La vida no se va en un juego de futbol, y es importante sentar precedentes para que gente violenta no tenga cabida en una actividad que, paradójicamente, debiera ser para la conformación de mejores ciudadanos.

 

Es una vergüenza, no podemos seguir tolerando salvajes en ámbitos de la vida cotidiana.