SER PORTERO

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Siempre he dicho que ésta es la posición más difícil para un jugador de futbol,
aunque algunos piensen lo contrario porque usamos las manos, se equivocan, no
es fácil ser la última esperanza de tu equipo, ese jugador que tiene que sacar la
cara por él, ése, que sin importar los aciertos que tenga, por un error que cometa
siempre va a ser criticado. Somos los únicos que callamos el grito de gol de todo
un estadio y a la siguiente jugada, provocamos seguir en ese punto de mira donde
cualquier error, por insignificante que sea, afecta de una manera increíblemente
grave. Pero por eso es hermoso ser portero, qué gracia tendría avanzar en un
camino de rosas donde todo fuera regalado.
Siempre que iba a un estadio me fijaba en el portero, tal vez porque he estado
rodeado de porteros en mi familia, no sé, pero algo me atraía de ese jugador que
se paraba bajo los tres palos, el que tiene que entrenar aparte y nunca termina de
encajar en el equipo, el número 1, vistiendo diferente de todos los demás. Ser
portero es tan distinto, porque a pesar de las críticas, los insultos son únicos,
además podemos volar y de un manotazo sacar ese balón que parecía imposible y
ese disparo que era gol cantado.
Crecí mirando a la mejor generación de porteros de la historia (lo que me ha
tocado conocer de ella), si bien en la actualidad hay varios porteros
sobrevalorados, me quedo con Keylor Navas, para mí el tico es una garantía bajo
la portería, pero la generación que empezó en los años 2000 ha sido superior;
ejemplo de ello son: El santo Iker Casillas con todas sus atajadas que dejaban sin
aliento a los jugadores y al público rival; Gianluigi Buffon con su perseverancia, su
seguridad y su liderazgo; Guillermo Ochoa, aunque sea muy goleado tiene los
mejores reflejos del mundo; el mítico Jorge Campos, con sus trajes exóticos;
Gordon Banks, autor de la parada del siglo contra Pelé; Oliver Khan, con su
carácter inquebrantable como una roca; Víctor Valdés, con sus impresionantes
reflejos; Ricardo Zamora, con sus vuelos espectaculares.
En verdad cada portero es peculiar, por ejemplo: Iker enseñó que cuando todo se
ve perdido siempre hay un rayo de esperanza, Gigi, que la edad es sólo un
número, Memo nos demostró que a pesar de las críticas no se da por vencido,
Keylor, a siempre tener fe y dedicarle todo a Dios, a ser humilde y siempre
recordar de dónde vienes.
Por eso aunque no sea perfecto y tenga errores como todos, a donde vaya,
afirmaré con fuerza y orgullo: SOY PORTERO.
Atentamente
Un portero cualquiera