SIN BOLSAS DE PLÁSTICO

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Como sociedad mexicana, no hemos terminado de asumir el impacto que tienen las bolsas de un solo uso en los ecosistemas, y, por lo tanto, tampoco estamos asumiendo la responsabilidad de las grandes afectaciones que tiene tanto en la ciudad como en otros espacios fuera de ella.

La bolsa de plástico llegó al mundo en la década de los 60 con la promesa de hacer más fácil la vida de las personas. Años después, se convertiría en una de las más grandes amenazas medioambientales que enfrenta el planeta. De hecho, mientras lees estas líneas se está consumiendo el equivalente a casi 10 millones de bolsas de plástico a nivel mundial.

Su uso tan común hace que lleguen a tus manos fácilmente, incluso sin buscarlas. La mala noticia es que una bolsa de plástico de un solo uso tarda décadas en degradarse. Además, su vida útil es efímera, en contraste con su permanencia como desecho, generando contaminación por años.

Lo anterior a generado que las bolsas plásticas de un solo uso están prohibidas en las legislaciones estatales de nuestro país. De 29 estados con algún tipo de prohibición/regulación de plásticos, al menos 27 prohíben las bolsas. El estado de Veracruz fue el primero en legislarlo, para posteriormente ser seguido por Chihuahua y CDMX.

Otros productos prohibidos son los popotes en 25 estados y los artículos de unicel para uso en alimentos y bebidas en 16 estados. Sin embargo, seguimos encontrando estos residuos en nuestros ecosistemas.

La industria del plástico ha mantenido una campaña constante para seguir colocando sus productos en el mercado a pesar de las prohibiciones, incluso algunos industriales u organizaciones vinculadas a estos han difundido información falsa alegando que las prohibiciones estaban detenidas o cuestionándolas públicamente.

La humanidad debemos concientizarnos sobre el daño que los productos químicos ocasionan a los ecosistemas, al medio ambiente en general, y por el derecho a un medio ambiente limpio, sano, digno y ecológicamente armonioso, debemos cuidar el uso de estos materiales, y retomar la tradición de objetos de mayor tiempo de vida como las bolsas de tela, entre otras amigables por el ambiente.

Es vital que las prohibiciones estatales de plásticos de un solo uso puedan fortalecerse para garantizar su correcta implementación mediante actividades de sensibilización a la población, de información a los comercios, empresas y restaurantes, y de firmeza de las autoridades y legisladores locales ante los intentos de la industria de echar para atrás dichas prohibiciones.

Ecosistemas, especies y comunidades se ven afectados por el uso indiscriminado de plásticos de un solo uso, y esta situación debe parar. El 3 de julio de cada año se celebra el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico como recordatorio de que nuestro planeta necesita deshacerse de ellas ahora.