SOLO POR HOY SOY INOCENTE SIN POESÍA QUE VALGA
Con un
Qué sabes tú
Me despierta esta mañana
Con aire a algo irremediable que es tomado
Con la frugalidad de nuestra mesa tibia
Y es que los recuerdos buscan palabras,
incesantemente para acomodarse y viven donde
puedan
porque en guerra o en paz
en euforia o calma
el tedio nunca visitó esta casa, al contrario
siempre estuvo vivo ese personaje mudo y encima invisible
al que hasta ahora reservamos un lugar en nuestra mesa
incluido el beso de las buenas noches en el aire,
mientras tanto
como dice otra canción todavía gritan gol
con el agregado que la vecina,
feminista convicta y confesa aparece de vez en cuando
con el ojo morado y su esposo montando moto
se escarba los dientes
mientras
el otro vecino me toca la puerta
porque anda pidiendo colecta por licor, suplicando
y yo le digo que qué ocurrencia,
que pase, que tengo el bar lleno
porque hoy celebramos mis 25 años de abstinencia,
y pasa feliz,
y no paramos de tomar
y acabamos en silencio
cantando
qué sabes tú,
sabiendo
que las sirenas que suenan cada vez más fuerte
vienen por nosotros.
Qué habremos hecho.
(Y lo que sea, será lo último)

