SU PADRE LO MOTIVÓ A DESCUBRIR SU PASIÓN, Y EL HIJO ENCONTRÓ SU PROPÓSITO

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LO QUE VI: Esta es la primera de una serie de entregas dedicadas a recordar y reconocer la impronta de vida de distinguidos personajes de nuestra querida ciudad de Toluca.

Si eres un toluqueño con Denominación de Origen–DO-, es posible que cuentes dentro de tus amigos a alguno que lleve el apellido García, o bien, a alguien de apellido Iniestra en tu listado de facebook, pero si no lo tienes… o no eres de Toluca, o tienes mala memoria. Pero de lo que no hay duda, así lo creo, sabes quien es Pedro García Iniestra, y si no, estoy seguro te gustará conocer sus triunfos y anécdotas en el motociclismo y el automovilismo.  Pretendo acercarte a la trayectoria, de un triunfador, ejemplo de tenacidad y resiliencia, que ha vivido el motociclismo como su filosofía de vida.

Pedro, forma parte de nuestro capital social que distingue e identifica a los toluqueños, él, es uno de los titanes del deporte mexiquense que ocupa un lugar en el Salón de la Fama del Deporte del Estado de México, junto con mi querido Pepe Acra Carmona, un icono toluqueño e incansable promotor del deporte y nuestro famoso Diablo Mayor, Vicente Pereda Mier, entre otras glorias del deporte estatal. Por cierto, Pepe fue su padrino deportivo, ya que le dio su primer trofeo por ganar en go-karts.

Desde muy niño me aficioné a las carreras de automóviles y de motocicletas; al inicio de la década de los sesentas, presencié los triunfos de nuestro paisano, en las carreras de go-karts en el circuito de la antigua Zona Militar de Toluca, hoy Parque Metropolitano.

Con escasos 10 años, Pedro ya despuntaba como una promesa en los deportes de ruedas y motores, le causaba una gran emoción la velocidad, la competición y la adrenalina que producían.

Lo suyo eran los go-karts, en cuatro ruedas se sentía más seguro que en dos, ya que en una ocasión, a causa de una caída que sufrió en motocicleta, terminó con raspones en las rodillas. Hasta que un buen día, estando con su padre Aram García Mulhia Q.E.P.D. en uno de sus ranchos, éste le llevó una moto y le dijo: súbete y llévale este recado al tractorista que estaba distante a varios metros. Se trepó a la moto, cruzó el barbecho para cumplir la instrucción y desde entonces se aficionó al motociclismo al grado de que lleva apapachando los caballos de acero más de seis décadas. Inició corriendo en motocicleta en las calles del centro de Metepec, que entonces eran de terracería y en la alameda de Toluca; pero la suerte que siemore le ha sonreído, puso en su camino a William Spratling, el padre de la plata mexicana, quien llegó a vivir a Taxco en los años treintas para desarrollar el arte en platería.

La Escudería Spratling de motociclismo creada por William, fue para Pedro, su banderazo de salida para proyectarlo como un icono del motociclismo nacional en el año de 1971. Las enseñanzas que ha recibido en su larga carrera deportiva las ha capitalizado muy bien logrando una vida feliz, en armonía familiar y compartiendo sus gustos con sus amigos. Pedro aprendió que correr motos es como la vida, el éxito no está en no caerte, sino en levantarte rápido para continuar disfrutando del trayecto hasta llegar a la meta como triunfador. Le enseñaron que se aprende más de las derrotas que de los triunfos y que la vida es como las motos, no hay reversa. Es admirable que siendo un deportista famoso y un empresario destacado, mantiene su ego equilibrado, es un gran conversador y un cálido amigo. Pedro esta próximo a cumplir 72 años gozando de cabal salud y disfrutando de la vida.

 

LO QUE OÍ: Engolfado en el motociclismo, automovilismo y el buceo; siempre se ha dado tiempo para recorrer su ciudad y para disfrutar de las tradicionales tortas toluqueñas, sus favoritas son las de La Vaquita del Portal. También es roquero de corazón, contemporáneo de Memo Ríos, antes de la pandemia se reunían frecuentemente en un lugar dedicado al rock por los rumbos de San Felipe Tlalmimilolpan.

El Garcilazo, como le decía su añorado amigo, Vicente Lechuga Manternach Q.E.P.D. Recuerda momentos tristes como cuando falleció Vicente y por supuesto, cuando años antes fallecieron sus papás. Don Aram dejó un gran vacío y lo sigue extrañando.

Pedro siempre quiso dedicarse al diseño y a la ingeniería automotriz y por esta razón, se inscribió en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Electrónica ESIME, del Instituto Politécnico Nacional, pero desafortunadamente, el Movimiento del 68, le impidió cumplir su sueño. Desde entonces, disfruta aprendiendo de mecánica automotriz de alto rendimiento de su gran amigo Alfredo Pipo Villa, toda una leyenda, reconocido como el mejor preparador de autos de carreras que hay en México y que por cierto, también es toluqueño DO, hijo de aquel famoso Jefe Villa, de policía y tránsito del Estado de México.

 

Ordenado, se da tiempo para sus pasiones, siendo un emprendedor y empresario exitoso, lo recuerdo muy bien, cuando inauguró su negocio de carnes selectas y embutidos, siendo la primer lonja en su tipo a principios de los setentas en la calle de Allende cerca de Los Portales. El lugar se distinguía por un gran póster de Pedro en plena carrera con su número 96 y por ser pionero en una boutique de cortes finos, en lo que después se conocería como las lonjas mercantiles.

 

LO QUE LEÍ: Siguiendo los pasos de sus ídolos Pedro y Ricardo Rodríguez, con quienes tuvo la oportunidad de convivir y contando siempre con el apoyo y motivación de su papá, Pedro inició su impronta ganadora contando con sólo 8 años de edad, corriendo go-karts de 1957 a 1963, siempre ocupando uno de los tres lugares del podium de vencedores.

El toluqueño volador, inició en motociclismo en 1964, en la modalidad de motocross, obteniendo el Campeonato Nacional en diferentes categorías en 1965, 66, 67, 68, 69, 70, 71 y 72. Corrió en óvalo subiendo al podium de ganador y en pavimento fue campeón en 1973, 1974 y 1975. En el ámbito internacional, también obtuvo triunfos en Cuba, Guatemala, San Salvador y Venezuela.

Cruzó el Atlántico en 1974, para participar en el campeonato mundial de pista en España. De 1977 a 1981, compitió en varios circuitos del sur de Estados Unidos y al mismo tiempo en el serial del Campeonato Latinoamericano, ganándolo de 1977 a 1980. En 1981, el campeonísimo decidió retirarse del deporte de alta competencia, con múltiples trofeos y sin ninguna fractura ni accidente grave.

Inquieto como es su personalidad y extrañando el olor a gasolina y el ruido de los motores, decidió volver a las pistas en 1986, pero ahora en vehículos de cuatro ruedas participando en el Campeonato Nacional de Rallies, conquistando dos campeonatos nacionales en 1993 y 1999 y dos subcampeonatos en 1994 y 1996.

Al iniciar el siglo XXI, la vida lo pone a prueba una vez más y su carácter, tenacidad y resiliencia, le permitió vencer un cáncer. Superado el reto, en 2004, regresó al volante de su auto preparado para rallies obteniendo los siguientes lugares: Tercer lugar en el Rally Panamericano, primer lugar en el Rally Zongolica, quinto lugar en el Rally de Medianoche; primer lugar en el 50 aniversario del Rally México-Acapulco y primer lugar en el Rally Toluca- Valle de Bravo.

Con su precioso y clásico Alfa Romeo 1959, fue ganador de la edición 2005 de Carrera Panamericana en la categoría sport menor. En 2006, repitió sus triunfos en la mítica carrera. Volvió a participar en 2007, pero tuvo que abandonar al reventar el motor de su Alfa.

En 2008, compitió en el Rally Ferrari-Maserati, ganando la prueba de velocidad en el autódromo Tangamanga de San Luis Potosí.

Como reza un slogan de una famosa marca de motocicletas: Todos por la libertad, libertad para todos. El caso es que Pedro sigue disfrutando de sus motos recorriendo con su grupo de amigos diversas y variadas rutas, teniendo presente que cada que tomas el camino, el universo te regala un paisaje, si lo respetas te mostrará mil paisajes más.