Sueños falaces
Somos lo que hacemos, ni más ni menos; en esa construcción personal de cada uno de nosotros, habremos de asumir retos que, aunque no siempre lleguen a buen puerto, representan la oportunidad de aprender para mejorar.
El punto es justo ese, aprender, y la única manera de comprobar un aprendizaje es cuando existe un cambio de conducta, si éste no se presenta, corremos el riesgo de volver a caer con la misma piedra.
Pretenden, desde la teoría, avanzar en sus proyectos de vida y alcanzar logros en lo personal, material y espiritual, sin un verdadero compromiso ante los retos que se tienen que asumir diariamente.
Muchas personas, como dicen los clásicos, ven y no ven, en tanto son incapaces de reconocer sus errores para, desde esa base, hacer los ajustes para una reorientación de aquellas conductas y acciones que no parecen ofrecer algún beneficio; pareciera que estancarse en una zona de confort resulta atractivo, al punto de la inacción.
En esa lógica, personas que se quejan amargamente porque no tienen un empleo con mayor salario, pero en el que están no son capaces de brindar su mejor esfuerzo para hacerse visibles y, eventualmente, ser considerados para alguna promoción. No se preparan, no adquieren nuevas habilidades y, desde su cómoda postura, son capaces de cuestionar a todos y a todo.
Lo mismo sucede con quienes desean un auto para transportarse, pero son incapaces de ahorrar para dar el enganche del mismo y apuestan culpan al mundo porque no les ayuda para lograr su cometido.
Padres y madres de familia que lamentan la vida desordenada que tienen sus hijos, pero jamás pusieron límites o reglas precisas para su adecuado desarrollo, porque resultó más simple hacerse de la vista gorda y mirar para otro lado. ¿Atenderlos y cuidarlos?, ¿cómo para qué?
Individuos que tienen todas las soluciones, y siempre andan criticando todo, lo que los otros compran, lo que otros dicen, lo que otros opinan; lo curioso es que esos mismos individuos jamás han comprado, dicho u opinado. ¿Y la congruencia?
En el campo de la lógica, una falacia es una argumentación que parece válida a simple vista, pero en realidad no lo es; lo que merece particular atención es que en un altísimo porcentaje de los casos, quien la emite no tiene consciencia de lo que está diciendo, porque su mundo tiene otros datos y es incapaz de percatarse de esa inconsistencia permanente.
La construcción de castillo en el aire es probablemente una de las conductas más recurrentes en esta situación; se asume que las cosas se pueden conseguir rápido, fácil y con el menor esfuerzo posible. Por una parte se tiene un deseo por hacer u obtener algo, pero de manera concomitante se buscan las excusas para no llevarlo a cabo.
Sin esfuerzo, sin mérito, es poco probable conseguir los objetivos; y el éxito conlleva necesariamente la conjunción de muchos factores que, además, deben responder a la integralidad del ser humano. No se puede decir que una persona es exitosa si no hay un equilibrio en todos sus ámbitos de acción.
Un gran empleo, un alto salario y un buen auto, sin la estabilidad familiar, por ejemplo, es un éxito falaz.
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