TOLUCA, LA QUE FUE Y LA QUE ES

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Para comprender a Toluca, tierra muy querida por José María Heredia y Heredia, hay que leer a sus escritores, a sus cronistas en pleno siglo XX. Recordemos que Heredia conoció ese lugar del altiplano, a 2660 metros de altura sobre el nivel del mar en las primeras décadas del siglo XIX, y en la investigación sobre la ciudad de aquellos tiempos, que ciudad todavía no era por su tamaño y población, pero capital sí, la lectura del libro Guía del viajero en Toluca escrito por Aurelio J. Venegas, es una Primera Edición Facsimilar del año de 1993 publicada por el Instituto Mexiquense de Cultura, en las palabras de introducción al mismo se dice: Portal /  Los orígenes de Toluca son tan remotos como la suave voz de nuestra memoria. Sus transfiguraciones, a lo largo del tiempo y a través del espacio, le han otorgado rostros especiales de grandeza espiritual, de trascendencia histórica y de valor intelectual. Muchos han sido los senderos de la vida nacional que se derivaron hacia esta ciudad, capital de un antiguo territorio que algún día fuese el más extenso de nuestro país. / Toluca ha sido un paraje de múltiples presencias, Lo mismo la hemos conocido como cuna adoptiva de celebridades, que como noble refugio de perseguidos, e, incluso, como emotivo y cálido conjuro para el viajante y para el pensador. Sus perfiles geográficos y climatológicos han tenido, y tienen, la facultad de sembrar un recuerdo perenne y amable dentro del espíritu de quienes la alcanzan y la entienden. Bien puede confesarse —valga la paradoja— que es como una gélida gota de fuego en la conciencia. Libro publicado en 1894, es el rostro más cercano en ese siglo a lo que fue casa de José María Heredia, ciudad que: Compuesto por cuarenta y siete capítulos, el libro describe el origen y la fundación de Toluca; sus cerros, ríos, acueductos, puentes, aguas y monumentos conmemorativos; sin olvidar un gentil paseo por los portales. Amén de recorrer el mercado público, los panteones, el rastro y la cárcel de la ciudad; para luego encaminarnos, con paso lentos, a admirar el Palacio Municipal, el Palacio de Gobierno, el Palacio de la Legislatura, el Palacio de Justicia; la lectura nos hace cambiar de rumbo, y nos lleva hacia las fuentes de la enseñanza y del actuar críticos en el Instituto Científico y Literario, en la Escuela Normal para Profesores y en la de Artes y Oficios para Varones; y nos invita a efectuar un recorrido por el Conservatorio de Música y Declamación, por el Museo y por el Teatro Principal, entre otros muchos sitios de sumo interés. Esto dice en las palabras que abren los recuerdos de una ciudad que se hizo en un siglo aún con una población menor, siempre resguardada por las montañas de La Marquesa, hoy ubicadas en el municipio de Ocoyoacac, y que son la barrera natural entre el Valle de Toluca y el Valle de México.

Prosigue José Yurrieta Valdés: Gambusino de crónicas, de noticias, de datos curiosos, de estadísticas, de anécdotas y de rasgos de la microhistoria: don Aurelio J. Venegas nos presenta constancia y fe de una ciudad que se ha ido y que jamás ha de regresar. Empero, su obra tiene un vigoroso aliento de vida y reconstruye el rosto fiel de los antiguos tiempos que nos afirman la razón de nuestra muy particular identidad y de nuestro propio ser. Individuo y Colectividad. Ciudad y ciudadano, así se comprende el paso en ese siglo de José María Heredia, que nos cuenta Guillermo Shmidhuber de la Mora de su cercanía con la ciudad de Toluca, la que tiene que ver con la fecha del 27 de junio de 1827, cuando es Habilitado por el Congreso del estado de México para ejercer la abogacía desde aquellos días, Heredia comienza a tener relaciones con esta ciudad que ha de ser la cuna de sus mayores obras literarias y de divulgación. El 7 de febrero comienza, cuenta Shmidhuber, …su periodo de vida en Toluca. Toma posesión de la plaza de oidor interino de la Audiencia de Toluca. / El 20 de abril, es nombrado sinodal para los exámenes de abogados en la ciudad. / El 1 de junio se publica el primer número de El Conservador, del que Heredia es redactor principal y donde libra cívica campaña contra los desafueros del régimen militar imperante. Los pasos de Heredia por la capital del enorme estado de México comienzan a ser obra permanente y sorprendente por sus alcances. No es pues ignorar lo que esta ciudad da al emigrado cubano, se convierten en lo mismo, y es lo que al paso del tiempo hace que el personaje, individuo, ciudadano pueda sobrevivir a su muerte física para convertirse en adalid del lugar en que vivió. La historia de Toluca en sus primeras décadas no puede dejar a un lado las obras y amores que forjó con su entusiasmo y su amplia cultura el cubano-mexicano para nuestro orgullo.

El revisar la obra de Aurelio J. Venegas comprendemos el trabajo minucioso que nos permite comprender a la ciudad en su larga trayectoria por fundarse y formarse. Por entender lo que fue en el pasado y lo que es hoy, con el rico patrimonio cultural que comienza en la fecha del 2 de marzo de1824 cuando se crea el Estado de México. Las palabras de inicio de Aurelio J. Venegas expresan lo que sabemos: Capítulo I. Origen y fundación de Toluca. Antes de la conquista, hallábase este país poblado por los matlatzincas, los que fueron subyugados por el Emperador Axayácatl y después por Sandoval, a tiempo que se preparaban a socorrer a los mexicanos que Hernán Cortés tenía asediados. / En la época a que nos referimos, Tollocan o Toluca estaba situada al Norte de la última colina, en el ramal oriental del cerro conocido por “La Teresona”. Tiempos de leyenda con la presencia de los originarios matlatzincas que aún en pequeñísima presencia, en pleno siglo XXI no terminan por desaparecer del todo de los hechos culturales. Descubrir restos arqueológicos es tarea que prosiguen los profesionistas de esta área, pues la ciudad partiendo del cerro del dios Tolo sigue vigente en sus materiales arqueológicos y en los restos, particularmente de la zona de Calixtlahuaca con su pirámide redonda, una de las pocas que existen en todo el país. Cuenta Aurelio J. Venegas: Consumada la conquista, los frailes franciscanos trasladaron la población al pueblo de San pablo, donde aún se ven vestigios de cierto progreso en las construcciones materiales. / Más adelante, los mismos franciscanos cambiaron la población al lugar que hoy ocupa, a fin de protegerla de los vientos fríos que casi siempre atraviesan el valle. / Los sabios Orozco y Berra y Eufemio Mendoza convienen en que Tollocan, como la expresa su geroglífico, representado por una cabeza inclinada, quiere decir “Lugar de reverencia”. La importante presencia de José María Heredia y Heredia se puede entender, porque sus obras educativas, editoriales, jurídicas y políticas hechas en esta ciudad son capaces de hacer llevar el nombre de Toluca directamente a Santiago de Cuba, a la Habana, y así es como se forma esa consanguinidad entre el individuo que nace en un lugar, tal el caso de Sor Juana y Nepantla, como en lo que sucede con José María, que con su presencia lleva al contexto de la independencia mexicana y cubana a ser un mismo hecho de humanismo y de fervor por la libertad de su isla y la del país que le da cobijo. Ciudad y Ciudadano son lo mismo. La historia de uno es la historia de la ciudad.

El libro de admirable crónica de lo que es Toluca a fin del siglo XIX, es hoy la mayor obra maestra para cronistas, que ven en sus datos que aportan a detalle por detalle, una investigación ejemplar de lo que la ciudad es, y lo que sus ciudadanos son en esas décadas. Cuando José María Heredia vive en la ciudad son 8 mil habitantes, para fines del siglo XIX cuenta el cronista que son 20,127 residentes. Pensemos en tal crecimiento y su posibilidad de convivencia. El autor señala los caminos por los que se sale de Toluca o por los que se llega a la misma. Habla del desarrollo industrial y comercial, da lección de cómo el objeto de su estudio sea hecho con tal pasión, que es capaz de individualizar que Las calles que separan estas manzanas son 92 y los callejones 112. Y que Toluca tiene cinco plazas, seis jardines y muchos edificios públicos. Libro ejemplar que hubiera firmado Heredia por la cantidad de datos en aquellos tiempos que no era fácil recorrer caminos y ciudades o pueblos.