Últimamente
Y pasa que de un día a otro sientes que tu alma pesa menos gramos que ya no están, m mque se disuelven como el azúcar en un charquito de lágrimas
Entonces crees que has contraído una enfermedad que te eleva del suelo aunque tus pies sigan en él, no es tu cuerpo, es eso que flota en tu interior y que se está desvaneciendo, crees que tienes una rara enfermedad porque el sueño te cierra los párpados con un característico olor que no de pino ni algodón, es polvo de muerte.
Quieres ir al mercado y comprar hierbas que destilen magia y milagros, beberla, untarlas, hablarles, escuchar lo que tienen qué decir, cientos de años de secretos. Quieres que te curen lo afantasmado, esa afección que te hace tener el color de la cera, que te hace sentir que eres una vela votiva encendida en una iglesia sin nombre para las almas sin nombre.
Estás pero no estás y te quieres encontrar, pero sólo queda el recuerdo de una niñez espectacular, de una juventud de fuerza y belleza, la fiereza con la que defendiste amores de cartón y desvaríos.
Entonces sales a buscarte esperando regresar con buenas noticias o sentir una leve mejoría, que el malestar aminore su intensidad y las culpas se vayan al salir el sol, sabes que no eres la única persona en sentirse así de vez en vez, hay algunos, sólo se trata de buscar bien, no estamos solos. Creo.

