Un amor para el fin del mundo
Que el mundo se va a terminar. Que nos puede matar la enfermedad. Que ya es una pandemia. Que debemos evitar todo contacto humano.
Pero yo tengo un amor para el fin del mundo.
¿Qué importa morir cuando ya conocí la explosión del Big Bang a través de él? El punto inicial en la que se formó la materia, el espacio y el tiempo. Cuando aprecié en su mirada los destellos de la galaxia. Cuando sus labios me miraron y el movimiento de todo carrusel se detuvo. Cuando mis dedos provocaron el despertar de su piel cuando recorrí la curvatura de su espalda. Cuando mis uñas encontraron los senderos azarosos en su cabello. Cuando sus palabras me provocaron un eclipse neuronal.
¿Qué importa morir cuando ya conocí a la persona que mi piel reconoce como hogar? Cuando sólo quiero grabarme cada línea, cada poro y cada rasgo de su rostro en mi memoria, archivando los recuerdos favoritos. Cuando hay una mirada sin palabras que puede provocarme el más puro agradecimiento a manera de lágrimas. Cuando no hay un lugar más seguro que dormir entre su pecho y su aliento. Cuando su voz es la única luz en la obscuridad y su sonrisa, el calor de la madrugada. Cuando mi anhelo más grande es compartir la cama, mis miedos y mis pensamientos con él.
Yo tengo un amor para el fin del mundo. Y no tengo miedo de morir si sus manos acarician mi cara y sus ojos mi alma.

