Un nuevo comienzo

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Comenzar algo nuevo siempre provoca en nosotros altas dosis de estrés y adrenalina, debido a las expectativas que se crean entorno a la esperanza de ver nuevas metas logradas, así como a la posibilidad de enfrentar nuevas tareas y retos, esperamos con cierta ansiedad, la oportunidad de comenzar de nuevo y ver y sentir un viento fresco pasar.

A todos nos encanta estrenar, nos gustan las cosas nuevas y los nuevos comienzos. La sensación de respirar el olor de lo recién comprado, una nueva casa, un auto nuevo o que tal el olor de la ropa nueva, la emoción que causa un nuevo trabajo o ese viaje que tanto hemos esperado, es una sensación increíble y alentadora ¿no es verdad?

Hay algo sorprendente y lleno de expectativas sobre comenzar de nuevo, quizá es esta la razón por la que nos emociona tanto el hecho de iniciar un año nuevo.

Cuando iniciamos un año nuevo, todos tenemos la oportunidad de hacer las cosas diferentes, de poder comenzar de nuevo y darle “carpetazo” a todo aquello que ya quedo atrás, todo lo que no genero el resultado esperado o no vio el fin deseado.

Comenzar de nuevo, nos permite enfocarnos verdaderamente y hacer nuestro mejor esfuerzo y siempre deseamos por supuesto que las cosas sucedan mejor de lo que sucedieron en el pasado.

Los nuevos comienzos son buenos, y parece que a Dios también le encantan los nuevos comienzos, Él nos da una nueva vida, una nueva perspectiva incluso la oportunidad de ver tiempos mejores.

Muchos de nosotros hemos cometido errores en el pasado que quisiéramos corregir, regresar el tiempo para tratar de evitarlos, pero sabemos que eso no es posible, lo que si es posible, es dejar que la mano de Dios nos guie hacía mejores lugares y tengamos así la oportunidad de cambiar las cosas y hacerlo mejor.

Un año nuevo significa en primer lugar, que hasta aquí hemos llegado, a pesar de la pandemia, del alza de los precios, o de la escases o la falta de ciertos recursos, significa que hasta este día Dios nos ha guardado y preservado la vida, para así comenzar a escribir una nueva historia, 365 nuevos días tenemos todos delante, para hacer que lo nuevo suceda y que esta vida que nos tocó vivir florezca.

Y que hay de quienes no pudieron llegar con salud y felicidad al final del año, ¿que paso? Probablemente este sea el pensamiento de muchos, ciertamente para algunos la vida tomo un rumbo diferente y por demás ajeno a lo que se pudo desear, pero no se ha dicho aun la última palabra, ni tampoco se ha dictado el final del camino.

Levantémonos con esperanza y creyendo que a partir de hoy vendrán tiempos mejores, porque ese es el corazón de quien anhela el bien y la verdad, ese es el corazón resiliente de quién busca salir adelante a pesar de todo lo que se presenta, siempre apoyándonos unos a los otros como hermanos y hermanas.

Muchas gracias y feliz año.