Una manzana…
Pareciera que enero se resiste en irse, ya se sintió muy largo este mes.
Espero que para estos momentos usted ya no sienta tanto la cuesta de enero.
Continuando con el tema del Presupuesto, ahora tenemos otro apartado al que muchas veces pasamos por alto: la Salud o los Medicamentos o Medicinas.
Si bien se espera que todos estemos sanos, sabemos que a lo largo de nuestra vida se van a presentar diferentes situaciones que harán que gastemos dinero en reponerla.
Partamos del supuesto que todos estamos sanos, así pues, nos corresponde cuidarnos. Durante la juventud es normal que se llegue a abusar de ciertas situaciones, alimentos o sustancias, que lo único que harán será pasarnos la factura años después.
Por ello, es importante que desde ya, centremos nuestra atención en mantenernos lo más sanos posible.
Evitemos situaciones de estrés. Mire, el estrés es normal, de hecho, es lo que nos ayuda a sobrevivir en alguna situación. En la antigüedad, era el estrés lo que nos ayudaba a mantenernos alertas ante un ataque de un animal o bestia, es lo que nos ayuda a aumentar los latidos de nuestro corazón para bombear más sangre y podamos, junto con la adrenalina, a alcanzar grandes distancias corriendo o ayudar a nuestros músculos para que podamos brincar o sortear algún gran obstáculo.
Esa es la función del estrés, pero ¿qué cree?, hoy ya no estamos en la época de las cavernas ni tenemos que ir a cazar nuestro propio alimento o buscar una guarida para nuestro refugio. Ahora estamos la mayor parte de nuestro tiempo sentados, frente a una computadora, comiendo o ingiriendo productos con alto contenido de azúcares y grasas. Preocupándonos por situaciones que o no pasan o que podrían pasar. Entonces imagínese, ¿Cómo estará el pobre cuerpo? Manteniéndolo siempre en esa situación extrema, estirando o tensando los músculos, latiendo rápidamente… no se necesita ser médico o científico para saber que, si uno mantiene una máquina en constante presión, tarde temprano estallará.
Veamos a nuestro cuerpo como una máquina, una gran y magnífica maquinaria perfecta, pero que como toda máquina necesita mantenimiento, así como llevamos nuestro auto al taller cuando sentimos que algo anda mal o le escuchamos un ruidito extraño, de esa misma manera tenemos que atender a nuestro cuerpo.
Y no se requiere pagar grandes sumas de dinero para arreglarlo, por eso hay que ser precavidos. Una serie de acciones gratuitas, sin costo, nos ayudarán a mantener el estrés a raya y por ende a tener más sana nuestra maquinaria.
Intente, dentro de sus posibilidades salir a correr a algún parque, o a dar la vuelta a la manzana, si no puede correr, bueno, caminar también es un excelente ejercicio.
Que no puede correr, bueno, ahora en internet hay un sin número de ejercicios de estiramientos o actividades que puede hacer en la seguridad y comodidad de su casa.
Intente también, disminuyendo la cantidad de productos llenos de azúcar y procesados, con los que actualmente nos bombardean. Verá que se sentirá mejor.
Cuando le de antojo de unas papitas o un refresco, opte por una fruta: una manzana, una mandarina, un plátano… son excelentes opciones, además de que su empaque sí es biodegradable.
Y recuerde esta frase que usan nuestros amigos los gringos:
An Apple a day,
keeps the doctor away.
Que se podría traducir como:
Una manzana al día,
mantiene al doctor en la lejanía.
¡Excelente martes!

