Vacuna

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Fue en 1796 y debido a las agudas observaciones de Edward Jenner, quien notó que las ordeñadoras de vacas no sufrían la enfermedad de la viruela humana por estar inoculadas con la viruela bovina, esa idea ya había tenido origen en la medicina oriental, pero el éxito de la inmunización lo debemos al médico inglés y a James Phipps, el primer niño de ocho años, hijo del jardinero de Jenner,  quien fue inoculado con la pus de las pústulas de un enfermo de viruela, a su valentía.

La medicina científica funciona con base a pruebas y metodologías, aquel rudimentario método y la denominación vacuna proveniente de la palabra latina vacca, aparecieron en el contexto de la vida diaria, y ya desde tiempos de Jenner se utilizaba la palabra virus para designar al agente causante de la enfermedad, a la inoculación de costras la llamaban variolización, eso hasta que se pudo llegar a la comprensión de la inmunización de un organismo por medio de la generación de  anticuerpos y por qué sucedía que al inyectar versiones atenuadas o debilitadas del virus, el cuerpo desarrollaba su propia defensa biológica.

Así, por vacuna se entiende ahora: cualquier preparado que tenga el fin de generar inmunidad contra alguna enfermedad generando la producción de anticuerpos, el adjetivo vacuno se transmutó en el sustantivo vacuna. Cien años después, Louis Pasteur, demostró la prevención de las enfermedades infecciosas, aportó la técnica de esterilización, descubrió los antibióticos.

Muy lejanos parecen esos hitos científicos, pero estamos presenciando uno de los más grandes avances de la humanidad a través de la vacunación masiva que se lleva a cabo para combatir la enfermedad Covid-19 provocada por el virus SARSCov2, la primera vacuna contra esta enfermedad pandémica, fue desarrollada en un tiempo record de diez meses incluyendo la Fase 3 de desarrollo farmacéutico, hecho sin precedentes, para acabar con la pandemia, fenómeno actualmente en curso.

Sometidas al escrutinio de agencias reguladoras en diferentes países, las vacunas actuales poseen diferentes mecanismos (vectores); puede ser una fracción del virus atenuado, otro virus al que se le ha insertado ARN de SARSCov2, generalmente un adenovirus, o bien ARN mensajero solo. Un vector facilita la introducción de este material vírico exógeno al núcleo de la célula para poder codificar proteínas propias semejantes a las del virus y así lograr que el sistema inmune lo identifique atacándolo en una potencial infección. Casi ciencia ficción.

Por eso, si estamos ante la oportunidad de vacunarnos y ser parte de esta era tecnificada y catastrófica por igual, no desechemos la salud, acudamos a vacunarnos, que para eso somos mujeres y hombres de nuestro tiempo.