VACUNAS

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Si creerlo, viene de vaca. La palabra vacuna, se le atribuye al genial Luis Pasteur que en reconocimiento al doctor Edward Jenner quien fue el primero en usar vacas y una jeringa para inocularla contra la fiebre bovina, Pasteur derivó vacuna de vacca,

Después que Anton van Leeuwenhoek con un vidrio de aumento vio nadando a los microbios, la humanidad ha pasado las de Caín: como segadora de trigo, de vez en vez, la guadaña poda a los humanos seres.

Prolijo nombrar a los sabios–héroes: Robert Heinrich Hermann Koch, Luis Pasteur, Joseph Lister… pero me quedo con Albert Bruce Sabin quien hizo nacer una vacuna oral que desterró la poliomielitis.

Recuerdo, tengo 80 años, a los niños lisiados de mi primaria, por qué me quedo con Sabin, porque después de 30 años de ardua investigación le entrego al mundo su invento bajo tres condiciones:

1.- No recibir dinero por su medicamento.

2.- Que fuera universal.

3.- Que se aplicaran gratuitamente.

Sabin era ateo y un brillante conferencista se preguntaba si Dios lo admitiría en el cielo. Todo esto a propósito porque ayer me vacunaron con la de un laboratorio cercano a los tolucos, Pfizer quien hace ya casi 63 años está en las goteras de la ciudad, siendo más Toluca que los capulines.

Jubilo en la aplicación, calma en el alma, vacuna: soplo de vida.

Mi otoñal, guapa compañera de piquete, me hizo reír:

–hay dos gratos piquetes: éste y el que usted se imagina–

Bien por todos, los que hicieron posible que la diabliza roja durmamos mejor. Bien por el amable personal. Thank you Pfizer.

Y para los que no les cae el veinte:

No entren en errores-conjetura, la medicina nos llegó oportunamente, despierta, báñate anímate, desayuna y ven a formarte para tu vacuna.

SALUD